Fuertes cuestionamientos surgieron ayer por parte de miembros de los diversos sectores de la sociedad civil contra el presidente saliente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Aníbal Salas, por su actuación de seguir colocando a personal de confianza en puestos claves y de alto perfil dentro de la máxima institución de justicia del país.
Los dirigentes de la sociedad civil lamentaron que Salas utilice su poder para que sus allegados se mantengan en la Corte, en vez de preocuparse por mejorar la imagen y credibilidad de la institución que ha sido criticada por la ciudadanía.
Pero no solo ello fue motivo de críticas. La figura de Alejandro Moncada Luna como posible presidente de la CSJ fue tildada como la continuidad de la injerencia del Ejecutivo en el Órgano de Justicia.
Salas, quien termina su período en enero próximo, supuestamente utilizó la partida discrecional de su cargo para nombrar a sus allegados. Ahora intenta designar a trabajadores de confianza en cargos fijos y posiciones que siguen siendo claves, saltando por encima del escalafón de la institución.
Para Rubén Elías Rodríguez, expresidente del Colegio Nacional de Abogados, esto es lamentable, ya que las designaciones que se hacen ponderando el tema “amistad” son las que riñen con el criterio institucional, democrático, transparente y de capacidad de un país.
Sostuvo que todos los funcionarios que se nombran responden a un criterio de amistad con el presidente de la República, olvidándose del criterio de independencia que debe tener un funcionario del Órgano Judicial.
“Estoy seguro que el nuevo presidente de la CSJ, ya sea Moncada o no, también se rodeará de un círculo de manzanillos que en nada ayudan en el tema de justicia”, dijo.
Por su parte, el catedrático Juan Jované manifestó que es absurdo tratar de acomodar y de ayudar a amigos, en vez de pensar en un bien común.
Señaló que la figura de Moncada consolida el poder actual que tiene el Ejecutivo sobre la CSJ, lo que significa pérdida de independencia de los poderes del Estado, y rompe todo lo expuesto en la Constitución panameña. “Se apunta a que se consolide el poder que ha venido amasando el Ejecutivo sobre la CSJ, destacó.
Agregó que el proceso democrático se ha debilitado y que en el problema de la CSJ no se trata de los individuos, sino de la forma como son electos los magistrados, pues no está basada en competencia ni en la independencia.
Mientras, el analista político, Mario Rognoni, comparó la CSJ con la Asamblea Nacional porque, a su juicio, el presidente Martinelli es quien dirige los nombramientos.