A fin de no perderse el mínimo detalle de la visita del mandatario Hugo Chávez, los periodistas acreditados al evento tuvieron que soportar, por dos horas, el inclemente sol mientras esperaban la salida del líder de la Revolución Bolivariana del Palacio de las Garzas.
Por razones de seguridad se delimitó un área, que no contaba con un techo, para la ubicación de los periodistas, pero en aras de cumplir con su deber los comunicadores soportaron las inclemencias del tiempo.
Y es que los actos protocolares tuvieron un retraso de una hora, pues la reunión privada entre Chávez y el presidente Martín Torrijos alteró la programación. Pero si los periodistas pasaron inconvenientes, ni se diga de los invitados especiales en el Palacio Bolívar, que escucharon la intervención, por casi dos horas, de Chávez.
Los ministros de Estado, en su mayoría, tenían los pañuelos constantemente en sus manos para secarse el sudor que corría por sus frentes, pues el calor era insoportable. De eso estaba consciente Chávez y para consuelo de los presentes también sacó el suyo y dijo: "hay que ser valiente para invitar a Chávez a hablar a las doce del mediodía".