El representante por el Partido Republicano ante el Estado de Nueva York, en los Estados Unidos, Benjamin A. Gilman, hizo una solicitud casi desesperada al Senado de su país para que apruebe cuanto antes el paquete de asistencia a Colombia que forma parte de la ayuda suplementaria de urgencia para combatir los grupos subversivos y narco guerrilleros de esa nación sudamericana.
Gilman, en sus declaraciones publicadas por el diario estadounidense The New York Times, hace referencia a los mil 700 millones de balboas que el presidente Bill Clinton y la Cámara de Representantes han aprobado enviar a Colombia, y que aún se encuentra en el Congreso cumpliendo con trámites burocráticos.
Para el representante estadounidense la asistencia se hace imperante en momentos que la policía y militares colombianos que combaten a la "narco-guerrilla", están siendo mermados por la ofensiva de los grupos insurgentes que desean convertir a Colombia en un narco-Estado, con el beneplácito de países vecino.
Sostiene que el desarrollo de las acciones que se están suscitando en Colombia están afectando directamente a los Estados Unidos, toda vez que un tercio de la heroína y cocaína que se consume en esa nación, provienen del país sudamericano, y la situación tiende a agravarse.
Puso como ejemplo la efectividad de la ayuda norteamericana cuando en octubre de 1998 el presidente Clinton, junto al Congreso, aprobó enviar a la policía Colombia seis helicopteros Black Hawk, los que han servido para destruir laboratorios de cocaína, sembradíos de opio y pista de aterrizaje clandestina.
Benjamín A. Gilman, consideró pertinente proceder con la ayuda monetaria para Colombia y enfatizó que no se ha insinuado un envío de tropas estadounidenses a ese país para inmiscuirse en la guerra civil de ese país.
Igualmente hizo alusión al discurso que ante una sesión de la Cámara, hiciera el también representante Dennis Hasfert, quien manifestó que es hora de actuar, para detener el flujo de droga, ya que aún bajo las condiciones más favorables tardará meses y hasta años para que la ayuda norteamericana llegue a Colombia.
Las declaraciones de Gilman se dan luego que rebeldes de las FARC, asaltaran el pueblo de Vigia del Fuerte, fronterizo con Panamá, y asesinara a una madre y a sus dos hijos, al alcalde del pueblo y 21 miembros de la policía.
Los cuerpos al ser encontrados estaban mutilados y uno de ellos decapitados y se presume que otras siete unidades policiales de pueblos aledaños hayan sido tomados como rehenes por las FARC.