El juez primero de circuito de lo penal Rolando Quezada Vallespi se acogió al término que establece la ley para determinar si existen méritos de llamamiento a juicio contra los representantes de la empresa concesionaria del PH White, por la explosión que se registró el 25 de enero de 2012.
En este hecho, falleció Francisco Salazar, quien instalaba un calentador de agua en un apartamento ubicado en el piso 21 del edificio, mientras que su ayudante, David Velásquez, resultó con lesiones permanentes en el cuerpo.
El argumento de la querella particular se sustentó en que los trabajadores fueron asignados a realizar trabajos peligrosos sin haber tenido la formación para realizar estas labores.
Mientras, la defensa alegó que era responsabilidad de los propios trabajadores haber presentado ante la empresa la certificación que tenían para realizar estos trabajos.
El supuesto delito que se maneja en este caso es el de homicidio culposo.