La comunidad internacional expresó su pésame y solidaridad al pueblo peruano por el terremoto que ha dejado más de 500 víctimas, 1,500 heridos y daños irreparables en piezas arqueológicas, monumentos que son la riqueza turística de este país.
Colombia, Chile, Venezuela, Argentina, México y Estados Unidos anunciaron el envío de personal, medicinas y alimentos para los damnificados y heridos.
Mientras que el Instituto Nacional de Cultura (INC) confirmó que el sismo dañó museos y piezas arqueológicas con más de 1,500 años de antigüedad.
Argüelles se desplazó con un grupo de obreros del Sindicato Único de los Trabajadores de la Construcción y Similares (SUNTRACS) hacia Isla Viveros, donde mantienen una huelga que alcanza los 49 días.
Muy temprano el grupo partió a Viveros para reclamar al grupo Maqtec el pago de quincenas atrasadas y del décimo tercer mes, en las oficinas del campamento localizado en esta isla.
En momentos en que intentaban hablar con un representante de Maqtec, la Policía los reprimió con bombas lacrimógenas. Argüelles tomó la lata de la lacrimógena y pensó en lanzarla a la unidad antidisturbios, pero fue allí que el sargento primero, Manuel Moreno, según los obreros del SUNTRACS, le arrebató a uno de sus compañeros la escopeta 12 y a menos de 5 metros de distancia le disparó.
El 11 de julio de 2007, se registraron disparos en Isla Viveros.
El 24 de julio del mismo año los enfrentamientos se recrudecieron. Un obrero identificado como Octavio Vargas de 59 años, de Maqtec, resultó herido de un rosón de bala en la cabeza.
Ambos grupos de obreros se culparon de la responsabilidad de este hecho.
"Les grité: no dispares que aquí nadie está armado ni arrojando objetos hacia donde están ustedes, pero los policías me ignoraron", dijo entre sollozos, Wilfrido Hinestroza, hermano de la víctima.
"El sargento primero Moreno, vino desde la parte de atrás le arrebató la escopeta a otra unidad y sin pensarlo le disparó a mi hermano... me lo mató... me lo mató", repetía el afectado hombre.
"Ellos (policías) no entendieron eso, dijeron que tenían órdenes exclusivas que iban a cumplir, "de quién no sé", explicó.
"Nunca esperábamos la agresión de la policía, porque nunca tuvieron motivos", dijo.
Su rostro de pesar era evidente, recordó que junto a su hermano "Tito" llegaron hace un mes y cinco días, para trabajar en Isla Viveros.
El occiso residía en Samaria, San Miguelito y deja en la orfandad a una niña de 3 años y un niño de 2.
Hinestroza se mantuvo al lado del cuerpo de su hermano hasta que se ordenó el levantamiento del cadáver.
Isleños se sienten abandonados
José Lasprilla: La primera autoridad del distrito tiene que velar por los intereses de sus ciudadanos, para eso el pueblo la eligió. Le dan la espalda al pueblo y no hay quien nos defienda.
Elvecio Sosa: Estábamos trabajando, con el grupo Viveros y después cambió el nombre a Maqtec. Cuando le reclamé las vacaciones, jamás me las dieron. El abuso lo han tenido con los isleños.