El presidente de la Fundación para Apoyo al Detenido, Javier Justiniani, denunció ayer que el programa de Salud Penitenciario "es inoperante", ya que sólo hay 11 médicos en todo el país para los 11,600 reos.
Señaló que algunas veces los custodios hacen la labor de paramédicos, aunque no tienen la debida preparación universitaria. Además los suministros médicos son insuficientes, lo que hace propicia la aparición de enfermedades como la varicela, tuberculosis, hepatitis B, gastritis, infecciones respiratorias, entre otras.
Justiniani expresó que en las cárceles panameñas hay negligencia en el trato médico a los detenidos, al punto de que cuando no hay medicamentos los familiares del reo deben comprarlo.