En el 2006 alrededor de 26 personas fueron hospitalizadas cada hora en las diferentes instalaciones de salud de la Caja de Seguro Social (CSS) y el Ministerio de Salud (MINSA); sin embargo, una buena parte de ellas tuvo que esperar por una cama.
En ese sentido, el déficit de camas en Panamá es de dos por cada 1,000 habitantes de acuerdo con lo estimado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
De acuerdo con las cifras más recientes de la Contraloría General de la República (CGR), hay 7,158 camas en todo el país, y conforme con lo explicado arriba faltarían 7,158 camas.
Según las estadísticas de la CGR, en las provincias de Panamá, Chiriquí y Colón hay un mayor número de camas hospitalarias, 3,766, 911 y 445, respectivamente.
Pero a pesar de que estas áreas concentran una parte importante de las camas, no son las zonas con la más alta tasa de camas por cada 1,000 habitantes.
Las cifras reflejan que Los Santos, Herrera y Darién son las provincias con el mayor número de camas al registrar una tasa de 4.9, 3.5 y 2.8, respectivamente, por cada 1,000 habitantes.
La tasa de Panamá es de 2.3 por cada 1,000 habitantes, en Chiriquí es de 2.2 y Colón apunta 1.9.
En tanto, la escasez es evidente en la comarca Ngöbe Buglé donde hay 0.4 cama por cada 1,000 personas.
Igualmente en Veraguas donde los reportes son de 1.6 y le siguen Coclé y Kuna Yala con 1.7 y 1.8, respectivamente.
Estos datos sugieren que hay una mala distribución y una contradicción entre la cantidad de pobladores y la necesidad del servicio.
No existen registros de la comarca Emberá debido a que en el lugar no hay hospitales ni centros de salud.
Datos del MINSA señalan que para el 2006 el número de panameños que fue hospitalizado por cada 1,000 habitantes estuvo por arriba de los 77.
En el 2005 fue de 76.9 y el 2004 reportó 76.8.
La ministra de Salud, Rosario Turner, manifestó que el número de camas se concentra más en el área metropolitana.
Sin embargo, la realidad es diferente en algunas partes del interior del país y en las zonas indígenas, asegura.
Turner reconoció que la escasez de camas se debe mejorar, aunque recalcó que el promedio de ocupación de camas en el país es de 86%. También reconoció que urge tener más camas en el interior y en las áreas indígenas.