Nación

Sólo la niña de Guatemala se murió de amor


Lo que comenzó como un cuento de hadas fue pasando por diversas etapas y como una plantita a la que se le negaron las caricias del sol, la lluvia y una mano amorosa que se ocupara de ver que floreciera, se marchitó el amor.
Ya él y ella tomaron caminos diferentes. Pero, el corazón se quedó estancado en el pasado. Terco, insensato, en abierta desobediencia, dice un ¡NO! rotundo al olvido.
¿Masoquismo?, ¿Falta de fuerza de voluntad? para "arrancarse" del pecho esa espina que hiere y doblega noche y día, oprimiendo y destruyendo avenidas hacia la felicidad porque mientras no se cierre la puerta al pasado el amor pasará de largo por su vida. ¿Miedo a quedar con un vacío lacerante, que ahoga y aniquila? Llámesele como quiera. Pero, aunque se sabe que nunca las cosas podrán volver a ser como antes, y que es importante "sanar" el corazón, hay tanta gente que dilata la toma de la decisión de OLVIDAR a quien en un momento dado fue casi tan importante como el aire que se respira.
Se estila decir que "lo pasado pisado", pero, como les consta a un número plural de mujeres y hombres, "del dicho al hecho, hay mucho trecho".
Veámos una serie de sugerencias que podrían ayudarle a olvidarse de ese amor imposible de olvidar según usted.
1.- Dicen que un clavo saca otro clavo. ENAMORESE DE NUEVO. Aunque, esto que parece tan fácil y en lo que los hombres son unos expertos, de hecho no lo es.
2.- Piense en todas las cosas hermosas de la vida, aparte del amor, de las que se está privando por mantenerse amando a un fósil. Sepúltelo con toneladas de risas, montañas de buenos libros que esperan que usted les dedique aunque sea unos minutos de ese valioso tiempo que desperdicia pensando en él.
3.- Que tenía el cuerpo de Silvester Stallone o Harrisson Ford, los ojos y sonrisa de Mel Gibson o Kevin Costner, la mirada de Pierce Brosnan, la boca de Juan Gabriel...que su sola presencia le hacía perder la cordura, que sus besos la transportaban a mundos donde usted era su princesa y él su príncipe azul...Sí, pero, ya mismo, ¡bájese de esa nube!. Pise tierra firme. Sea una mujer afirmada, quiérase más a usted que a él. OLVIDELO. Váyase de vacaciones y descubrirá que EL MUNDO SIGUE SIENDO BELLO Y DIGNO DE VIVIR SIN El.
4.- Para facilitarle el olvido de ese "hombre perfecto", que sabemos que no lo es pero cegadas por el amor casi lo endiosamos, le recomendamos que busque papel y comience a hacer una lista objetiva de todos los defectos que su Romeo tenía o tiene. Recuerde las veces que le hizo pasar malos ratos, sus coqueteos abiertos con otras, sus chistes sosos, si era tacaño. Si lo que pesaba en libras lo tenía de cascarrabias o si era desatento. O si se disgustaba mucho cuando usted se demoraba a juicio de él eternidades en la tienda mientras el pobre bajo un sol calcinante la esperaba afuera (claro, nunca va a admitir que se volvía bizco cada vez que veía pasar a una escoba con faldas), o que se quejaba de que usted tardaba un mundo en el salón de belleza o arreglándose para una fiesta (el muy desagradecido y eso que usted lo hacía para estar bella para él).
5.- Todas esas cosas que se lo recuerden, consérvelas si quiere, pero, teniendo en cuenta que mientras el sentimentalismo anide en usted, él será como un ladrón que se ha quedado con una parte importante de usted: su corazón.
Ahora bien, sobre el punto anterior, habría quienes con tino, sin duda, afirmarían que en los casos de amores obsecados, se "pierde" además del corazón la cabeza. Las racionalizaciones no valen. Es un escudarse en vano. Se buscan mil pretextos para mantener latente esa imagen, esos recuerdos agridulces.
Finalmente, haga una plana. Escriba tres millones de veces alguna o todas las siguientes frases: "Te voy a olvidar", "Eras, ya no eres el que me hace bailar el coco", "Ya no eres mi media naranja", "Tus recuerdos ya no me saben a azuquita, me amargan la existencia", "El único perdedor fuistes tú", "Ya no tengo sed de ti, voy a beber en el vaso de la VIDA", "¡Hasta nunca!". Sonría, mírese al espejo y acepte que sí usted, esa, cuya imagen se proyecta, amó a alguien hasta la saciedad, que en su momento fue una bella relación, pero que ya, por las razones que sea, sucumbió y que usted no puede naufragar. MERECE VIVIR FELIZ. Un hombre no puede robarle las esperanzas, el goce de la vida, las ilusiones, los sueños ni mantenerla en vigilia. Resígnese a la realidad actual: PUEDEN VIVIR la una sin el otro y viceversa. No busque los por qués, sencillamente decídase a pensar más en usted y sus metas. No permita que él siga siendo aún a distancia el timonel de su vida. Que cuando, pasado el tiempo, curadas las heridas, en el camino se encuentren no sean como enemigos sino como pasajeros de un tren donde compartieron un camarote, pero que luego se bajaron en diferentes estaciones.


fecha edicion
old id
76311
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América