El director de la Policía Nacional, José Luis Sosa, aseguró que renunciará a su cargo si se comprueban las denuncias de que esta institución practicó, en algún momento, el espionaje telefónico y reiteró que los policías no poseen los equipos para realizar ese tipo de tareas.
Sosa, visiblemente molesto, dijo "estoy dispuesto a renunciar inmediatamente a mi cargo, ateniéndome a las consecuencias, de comprobarse como ciertas las acusaciones hechas en su contra por espionaje telefónico y exigió al periodista Gustavo Gorriti, quien escribió la nota, a que haga lo propio renunciando a su cargo y ofreciendo una satisfacción pública a la Policía Nacional y a la ciudadanía".
Argumentó que en el caso del ciudadano Walid Sayed, la Policía no ejecutó intervenciones telefónicas y sostuvo que la única grabación realizada la ejecutó el propio Sayed dentro de las instalaciones policiales en Colón.
Aseguró que "en ninguna parte del expediente de Walid Sayed hay ningún pinche de teléfono y afirmó que cualquier información en que se asegure eso, es totalmente falsa, tendenciosa y difamante".
Como prueba de sus aseveraciones, Sosa entregó parte de una declaración jurada hecha por Walid Sayed en donde se establece que era objeto de una extorsión y que el día 4 de julio de 1996 se presentó a la sede de la Policía en Colón un grupo de hombres, entre los que identificó a Pedro Arturo Chávez, quien le ofrecía sacarlo de la cárcel a cambio de B/.800 mil.
De acuerdo con la declaración, Sayed notificó al capitán Luis Sanjur de la supuesta extorsión y éste le proporcionó una grabadora para que recogiera la conversación que sostendría con Chávez en el salón de reuniones de la Policía.
Agrega que Sayed notificó también de esta situación a la inspectora Darelvia Hurtado, de la Policía Técnica Judicial (PTJ), quien a su vez montó una operación de inteligencia extramuros para investigar a los sospechosos.