Julissa Ortega, principal sospechosa de la desaparición de la menor Mónica Serrano, cambió por octava vez su versión de los hechos y aseguró que la niña está viva y que es objeto de una serie de amenazas contra su integridad física.
Ortega fue sometida a una sesión siquiátrica por más de cinco horas, en la que debió responder más de 700 preguntas y realizar una serie de dibujos que serán analizados por siquiatras forenses, quienes determinarán si es imputable o no.
A su salida del Instituto de Medicina Legal, Ortega aseguró que Mónica Serrano está viva y que el cojo (Jorge Jaén) la ha amenazado en reiteradas ocasiones, pero se resistió a suministrar informes sobre el paradero de la menor.
Ayer también unidades de la Dirección de Información e Investigación Policial (DIIP) detuvieron a otras cinco personas, todas vinculadas con Jorge Jaén, señalado por algunas personas como el que mantuvo retenida a Mónica Serrano.
Además fue llevado al Instituto de Medicina Legal un menor, quien se asegura es testigo potencial que puede aportar elementos concretos sobre quiénes pudieron mantener retenida a la niña. De acuerdo con una fuente ligada a las investigaciones, el niño era vecino de uno de los detenidos, realizaba tareas menores y su declaración puede ser una prueba valiosa dentro del caso.
La madre de Julissa cree que la amenazan y por eso dice cosas que no le convienen. "Ella me dijo allí delante de la fiscal: Mamá, tú no sabes la presión que yo he vivido. Está la vida tuya y la de mis hermanos. ¿Habrá una persona que me la amenaza, estará encubriendo a alguien?, se pregunta la madre.
Sobre la angustia que viven los padres de Mónica dijo que entiende su dolor porque si su hija ya es adulta y ella sufre, cómo si Mónica es una bebé. Aunque soy su madre no le voy a tapar nada porque si ella tiene que ver algo en ese asunto y tiene que pasarse 15 ó 20 años encerrada que se quede, pero no vale una injusticia