En julio de 1997, Virginia Santos se enteró de que estaba embarazada. Aunque se encontraba emocionada por la llegada de su sexto hijo, de inmediato programó que sería el último de la familia.
Cuenta que la precaria condición económica en que vive en Changuinola, Bocas del Toro, la convenció de ello.

Al año siguiente, el 28 de enero, nació Sergio Morales Santos. Allí, dice Virginia, empezó “su viacrusis”, contrastado con mucho amor y la sonrisa de su hijo, que le da esperanza y le permiten sobrellevar el peso. Sergio vino al mundo con bajo peso, hinchado y con problemas de crecimiento.
Después de siete años de recibir atención médica, a Sergio se le diagnosticó un tumor en el muslo derecho, que le extirparon con éxito en el Hospital del Niño.

Las complicaciones para él apenas empezaban. En 2005 le detectaron linfoma no-Hodgkin, cáncer que surge en los linfocitos, un tipo de glóbulo blanco de la sangre.
Tras varias recaídas, los médicos volvieron a intervenirlo en 2010, esta vez para realizarle un trasplante de médula ósea en el Hospital de Especialidades Pediátricas.

Hoy, a sus 14 años, Sergio no solo cuenta con el respaldo incondicional de su madre, sino de la Fundación Amigos del Niño con Leucemia y Cáncer (Fanlyc).
Lleva 18 meses de vivir en la fundación, donde recibe la atención médica que necesita y enfrenta el cáncer que a tan temprana edad padece.

Como Sergio, otros 800 niños de todo el país que padecen de esta enfermedad reciben apoyo en alimentación, vivienda y medicamentos en Fanlyc.
“De no existir organizaciones de este tipo, la carga para gente como nosotros de escasos recursos sería imposible de sobrellevar”, relata Virginia. Ella y su hijo pronto regresarán a su casa en Changuinola, así le han informado sus médicos.