Hoveler destacó que Noriega, quien lucía en la sesión de ayer un uniforme militar y su cabello peinado hacia atrás, enfrenta cargos más serios en Panamá que en Francia.
Esto fue interpretado por sus abogados en Panamá como un anticipo de que el juez volverá a declararlo prisionero de guerra como ocurrió en 1992, cumpliendo con la Convención de Ginebra.
Entretanto, los fiscales pidieron a Hoeveler esperar la decisión del juez William Turnoff, quien debe pronunciarse el próximo 28 de agosto acerca de una solicitud de extradición de Francia. Esto, con la finalidad de no complicar y prolongar el procedimiento legal de este polémico caso.
En torno a este tema, el ex presidente del partido Panameñista, Marco Ameglio, criticó duramente al Gobierno por no informar al país en qué centro penitenciario van a recluir al ex general, así como las medidas especiales de seguridad que para tal efecto se van a establecer.
Entretanto, el retirado general Rubén Darío Paredes, aseguró que si Noriega es repatriado y no va a la cárcel "estaríamos en un estado de plena descomposición de corrupción" y no descartó desórdenes en las calles si esto llega a ocurrir.
En cuanto al tema de Noriega, el mandatario Martín Torrijos dijo que para el gobierno ha sido la misma posición como país.
Torrijos señaló que esa posición es que Noriega tiene temas pendientes con la justicia panameña, por lo que se ha pedido la extradición, que ha sido reiterada varias veces en el año 1991 y dos veces en su administración.
Noriega será liberado posiblemente el 9 de septiembre próximo y sus abogados luchan para evitar que sea enviado a Francia, donde fue condenado en ausencia en 1999 por blanquear supuestamente cerca de B/.3 millones.
El ex general escuchó ayer la traducción de los procedimientos mediante un audífono y de a ratos se puso los anteojos para leer documentos y extuvo en contacto permanente con sus asesores.