Estos fueron los alegatos utilizados por el abogado Rodrigo Miranda, para convencer al jurado de la inocencia del doctor Carrillo Brux.
De acuerdo con Miranda, su defendido es un hombre noble, que dedicó su vida a salvar a los tuberculosos de Darién, y que no merecía que la Corte Suprema de Justicia, ni que el procurador de la Nación hicieran una campaña infame, que condenó a la familia Carrillo a pelear una batalla por 8 años".
Para Miranda, el jurado de conciencia quiso quedar bien con Dios y con el diablo, porque determinó que su defendido era inocente del cargo de homicidio, mientras que lo condenó por tentativa de muerte.
Fue necesario que pasaran siete años para que el doctor Emanuel Carrillo Brux fuese llamado a juicio por los delitos de homicidio doloso y por tentativa de asesinato.
El capítulo final de esta tragedia duró 4 días, en los que el jurado de conciencia, conformado por dos mujeres y un hombre, utilizó menos de dos horas para declarar inocente al galeno por la muerte de la infante, pero culpable por los cargos de tentativa de homicidio en perjuicio de Fernando Pérez y Gaspar Tuñón.
Las reacciones no se hicieron esperar y fue el procurador de la Nación, José Antonio Sossa, el primero en expresar su descontento por el fallo. Comentó su deseo de reformar la figura del jurado de conciencia, una opción muy popular luego de polémicos resultados en otros casos.