Un comunicado de la entidad, reveló que estos actos entorpecen el desarrollo del proceso de enseñanza aprendizaje y ponen en peligro la vida, seguridad y propiedad de estudiantes y la comunidad en general.
Un grupo minoritario de "artesanos" decidió obstaculizar el libre tránsito en horas de la mañana, arrojando piedras y objetos contundentes contra automóviles que recorrían la vía Transístmica.
Pero a diferencia de los días anteriores, la Policía Nacional tuvo paciencia y no reprimió a los alumnos, quienes en actitud provocativa les tiraban piedras. Inclusive sus propios compañeros de clases que se oponían a los acontecimientos fueron víctimas de las piedras.
Los "enardecidos" manifestantes, al ver que varios profesores habían colocado candados en la entrada principal del colegio, decidieron tumbar parte de la cerca y volver a la calle.
Ante estos actos de vandalismo y al notar que los estudiantes repudiaban el diálogo, los agentes antimotines decidieron actuar y con la autorización del director del plantel, Luis Powell, ingresaron y arrestaron a unos 26 alumnos. Los policías decomisaron cuchillos, biombos y capuchas.
Varios estudiantes graduandos mostraron su tristeza por lo que acontecía y temían el cierre definitivo del plantel.
Algunos jóvenes universitarios, que observaban los hechos, vitorearon las acciones de los "artesanos".
Los alumnos retenidos fueron remitidos a la subestación de la Policía de Menores, ubicada en San Cristóbal, para realizar los trámites pertinentes.