Esas tierras acogieron frondosos árboles que se divisaban desde el mar. El intenso verde añadía el toque paradisíaco a las playas que los bordeaban. Pero, una vez más la mano del hombre empieza a ser estragos.
Y es que de aquello queda poco. En los sitios de tierra firme situados a orillas de Playa Ballena, Azul, Arrimadero, Banco, entre otras, la vegetación está cediendo ante la tala y la quema que han aumentado indiscriminadamente.
Todas pertenecen a la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Coiba. Tiempos atrás resguardaron la naturaleza de la isla protegida. Hoy intentan sobrevivir a la masacre.
Benedicto Santos, defensor de la preservación de Coiba, residente en Soná, calificó como "un crimen contra la ecología. Han talado gran cantidad de árboles". Saltaba a la vista.
Desde las playas se observaban grandes extensiones de tierra devastadas. Según precisó, los responsables son los propios lugareños, en su mayoría.
La deforestación viaja a gran velocidad y ya ocupa las orillas de las playas. Santos culpa al Gobierno por la falta de una política de Estado que vigile las áreas costeras.
Sin embargo, es precisamente allí donde Santos y los miembros del Comité de Desarrollo Local de Soná, al que pertenecen Clubes de Padres de Familia, el Comité de Salud, la Iglesia Católica, Asociación de Maestros, Desarrollo Sostenible y Consejo Municipal, ven la opción que salvaguardaría la isla.
Y aunque este martes se acordaron varios puntos del proyecto de Ley del parque Coiba, Santos y su grupo no pierden la esperanza en que su propuesta no caiga en saco roto.
Para ellos la solución es la "construcción de un corredor (carretera) que entre por Soná, llegando a Santa Catalina, bordee la costa hasta Pixvae, saliendo nuevamente por Soná".
Con ello los principales actores serían los moradores. Les correspondería la mano de obra y los ingresos de los pueblos cercanos mejorarían.
Tampoco olvidan el aspecto conservación. Son de la opinión que por tratarse de sitios explotados previamente, el impacto en el medio ambiente sería menor y "se protegería Coiba".
Estas son las áreas propicias para la incursión turística. "La gente que vive en estos lugares se lo merecen porque mejoraría su condición".
La pobreza atenúa las dificultades por estos sectores. Santos explicó que la migración hacia Santiago y las urbes cercanas es inminente. "Las personas se están yendo porque la agricultura no les está dejando nada. Las tierras no están produciendo".
Recordó también que se trata de una defensa conjunta. Le temen al "daño que se le pueda hacer a la isla", por lo que se conformará una cruzada con diferentes organizaciones, incluso empresarios para resaltar las bondades de la zona de amortiguamiento como el lugar de explotación.
"Los turistas no buscan grandes hoteles, sino apreciar lo que ofrece la naturaleza y Coiba tiene mucho de eso", expresó.