Este es el caso de Cecilio "Chilo" Torres, mecánico, quien con la tenacidad de superarse y favorecer a los demás, ha montado un pequeño taller de mecánica en la casa No. 38 del sector 2 de la barriada Roberto Durán, al lado de la corregiduría Arnulfo Arias, con el objetivo de ayudar a jóvenes de pandillas o con problemas de drogas.
Desde pequeño Cecilio siempre sintió el interés por crecer profesionalmente y ser alguien en la vida, por lo que se trasladó desde la provincia de Darién hacia la ciudad con la idea de estudiar, pero sus sueños de ingresar a un colegio o universidad no dio s frutos.
Pero sus deseos de aprender no quedaron en vano. Fue entonces cuando decidió estudiar un oficio como la mecánica, pues era lo que le gustaba y tenía los conocimientos para desempeñarse en este campo.
Hoy tiene 14 años realizando estas labores como todo un profesional y ayuda a la juventud de la comunidad.
La idea es regenerar a los jóvenes para que vivan lejos de la violencia que impera en las calles.
Actualmente son siete los jóvenes que han salido con la cabeza erguida del taller, quienes han emprendido camino como profesionales de la mecánica.
Chilo, como cariñosamente se le conoce, se siente orgulloso de haber logrado esta hazaña, pues los que un día fueron sus compañeros de trabajo, hoy son jefes de talleres y empleados de empresas.
Con el propósito de enseñarlos para que sean alguien en el futuro, Cecilio se encarga de escoger a los jóvenes de los barrios marginados cercanos a su casa para que formen parte del pequeño taller y alejarlos del peligro de las bandas.
Él habla con ellos, los entusiasma, les da consejos, levanta la autoestima, y poco a poco los trae de la mano para brindarles su experiencia adquirida por más de 20 años.
Cecilio señala que hay muchos que desisten de la actividad, porque no les puede ofrecer un sueldo, pero de acuerdo con los ingresos los incentiva económicamente, además los enseña a luchar por la vida y a ser profesionales.
Debido a ello, de los cinco que llegan al local solo uno se queda con las ganas y el deseo de aprender.
Nicanor Moreno y Ulises González, son dos jóvenes de 16 y 22 años respectivamente, que gracias a la noble labor emprendida por su maestro Chilo, han podido obtener los conocimientos adecuados de la mecánica automotriz.
Ellos en el pequeño taller realizan trabajos de mecánica en general, como diésel, gasolina, transmisión automática y de cambio, así como reparar motos y vehículos descompuestos.
Los jóvenes cumplen con un horario de trabajo de 8 de la mañana a 5 de la tarde para que se acostumbren al campo laboral.
En el taller hay cuatro jóvenes, dos de ellos mayores de edad, quienes están por culminar su periodo de aprendizaje como mecánicos.
Cecilio Torres recomienda a las personas con talleres que ayuden a los jóvenes a salir de las calles y los enseñen a ganarse la vida.
Torres señala que a ninguno de los muchachos les paga, por la difícil situación económica, por lo que solicita el apoyo para ayudar a estas personas que tiene deseos de aprender.