El escenario era abrumador a las 2:20 de la tarde, frente al templo de Hosanna en la Martín Sosa. Hombres, mujeres y niños con sus cabelleras chamuscadas, ropas deshechas y con parte de la piel descubierta por las quemaduras, observaban asustados y con impotencia cómo las llamas consumían el bus 8B-06 de la ruta Mano De Piedra - Corredor. Ellos habían salvado sus vidas, pero 18 pasajeros morían calcinados adentro.
El capitán Luis Rodríguez del Cuerpo de Bomberos, quien llegó 20 minutos después de lo sucedido, dijo que en sus 25 años de servicio nunca había visto una escena tan dramática. Lo mismo manifestó más tarde su compañero Luis Jaramillo, quien alcanzó a decir: "el 23 de octubre nunca lo olvidaré".
Rodríguez describió "un empelotamiento" de personas calcinadas en la parte trasera del bus.
Lo que decía el bombero era corroborado por las escenas. En una de las ventanas, la última de la fila de asientos la pierna de un hombre calcinado, de unos 6 pies de estatura, colgaba.
Abajo, en medio de las imperfecciones de la calle y los restos del bus, huevos de codorniz estaban dispersos, así como las sandalias de tacón de madera y los zapatos negros de un hombre.
IIndira Ureña trabaja en Hosanna Visión y cuando escuchó "que algo explotó", salió a ver de qué se trataba.
No creía lo que estaba viendo, una antorcha humana. Un señor gritaba desesperado, mientras las llamas consumían su cuerpo. No sobrevivió.
Próspero Ortega Justiniani, el conductor del bus incendiado tiene 1,235 balboas de multas acumuladas en concepto de infracciones menores y el vehículo registra 92 boletas de tránsito y está involucrado en 10 colisiones.