El taxista Francisco González murió el pasado domingo a causa de una "intoxicación aguda", supuestamente provocada luego de consumir una bebida procesada por una empresa local, según denunciaron ayer familiares de la víctima.
González, de 41 años de edad, compró la bebida el pasado miércoles en la tienda Chong, ubicada cerca de su residencia, en el sector de Monte Oscuro, corregimiento de Pueblo Nuevo, y la ingirió inmediatamente sin percatarse que el líquido era de color verde, en vez de ser rojo, relató Deisy de González, viuda del taxista. También aseguró que el refresco no estaba vencido.
Por su parte, la directora del Hospital Santo Tomás, Gloria Moreno de López, dijo que Francisco González ingresó a este centro médico "con un diagnóstico de intoxicación aguda", causado por un químico que está en estudio y detalló que su cuadrícula señala que presentaba quemaduras en la cavidad oral.
En tanto, Deisy de González explicó que "un sobrino de nosotros se dio cuenta que el interior del envase de bebida tenía restos del líquido y le preguntó a Francisco por qué ese ponche estaba verde, y luego fueron a reclamarle al chino de la tienda que se la vendió". Igualmente dijo que el asiático los remitió a la empresa que procesa esa bebida.
Apuntó que "Francisco fue a la empresa y dos ingenieros le dijeron que no podían llevarlo al médico, porque necesitaban una autorización de sus superiores, pero que fuera a atenderse y después la compañía le reembolsaba los gastos".
"Los ingenieros nos dijeron que a lo mejor el envase contenía algún químico y a la hora que los llenaban de bebida no se percataron y se fue así", comentó. Los empleados de la empresa se negaron a devolverle el envase del ponche supuestamente contaminado, dijo.
Sostuvo que, el miércoles pasado, su esposo se quejó de fuertes dolores y vomitó en varias ocasiones, primero una sustancia verde y luego una oscura, por lo cual fue internado en el Hospital Santo Tomás. Sin embargo, 24 horas después se le dio de alta, debido a que presentó una leve mejoría, comentó.
"El sábado se volvió a poner mal, porque tenía los ojos amarillos y la boca roja, y lo llevé al