Un cortocircuito originado por el recalentamiento de cables eléctricos utilizados en una "telaraña", método empleado para improvisar una conexión eléctrica, figura entre las causas que pudo provocar el incendio en San Miguel, según investigaciones de la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos de Panamá (CBP).
Según el comandante Leopoldo Mojica, se adelantan las investigaciones y aún no se tiene un informe final, pero entre las principales evidencias recabadas por los investigadores de CBP, se demuestra que el incendio pudo haber iniciado por dejar una vela o una estufa encendida, aún más por un cortocircuito en una conexión improvisada "telaraña".
Sostuvo que el siniestro fue difícil de controlar debido a la existencia de material combustible que propagaron automáticamente las llamas, además de la gran cantidad de personas que intentaban salvar enseres, al mismo tiempo que los camisas rojas procuraban sofocar el incendio, incluyó también la falta de presión del agua.
Sin embargo, este último punto es negado por la administración del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), quienes por medio de un comunicado aseguran que a pocos minutos de reportarse el incendio, aumentaron la presión de agua de 90 a 100 libras, considerada como suficiente para el trabajo bomberil.
Mientras que por otra parte, una de las personas damnificadas, relata que era aproximadamente la 9:45 de la noche cuando escuchó una voz de alerta que gritaba: "Fuego salgan de la casa".
A pesar de haber transcurrido más de 20 horas de que ocurriera el lamentable hecho, la entrevistada tenía un rostro de tristeza y desconsolado, ojos cristalizados a punto de derramar lágrimas, producto de la desesperación de no tener a dónde alojarse.
De acuerdo a la joven Gloria Estrías, estaba dormida cuando escuchó la voz que le indicaba que abandonara su hogar, y por lo rápido como acontecieron las cosas, sólo tomó a sus tres hijas y bajó de la barraca a toda prisa para salvar sus vidas.
Desconsolada por haber perdido todos sus enseres, entre llanto y murmullos relató lo difícil que fue para todos los residentes abandonar el inmueble, ya que la salida de emergencia había sido clausurada.
Debido a esta razón, las más de 189 personas que habitaban la barraca se chocaban una con otra para salir del lugar, otros que se golpeaban producto de enseres que llevaban con ellos para rescatar algo.
Sin embargo, a pesar de los ingentes esfuerzos de los residentes y de los miembros del Cuerpo de Bomberos y voluntarios de la Cruz Roja (CR), la barraca de 58 apartamentos fue consumida por las llamas, las familias perdieron todo; quienes hacen un llamado de solidaridad a todos para que los ayuden a adquirir por lo menos, parte de los enseres que perdieron.