Nación

Temen por sus vidas

Una sesión de hemodiálisis puede durar entre tres y cuatro horas, tiempo que permanecen en reposo.


NORBERTO Muñoz y Pedro Vargas se preparaban ayer para entrar a las 4: 30 de la tarde a su jornada de hemodiálisis en el Hospital Susana Jones de la Caja de Seguro Social (CSS).
Por tratarse de pacientes de insuficiencia renal crónica, su preocupación está fijada en la muerte de ocho de sus compañeros que tenían la enfermedad y ahora se desconoce qué agentes motivaron los decesos.
Muñoz recuerda que ingresó el pasado 28 de julio con un cuadro clínico que le imposibilitaba caminar, no podía defecar, tuvo pérdida de audición y de equilibrio para mantenerse de pie, además sufrió un derrame posteriormente. No sabe cómo se recuperó, pero sospecha de los medicamentos que estaba ingiriendo, ya que tuvo algunos síntomas similares a los que presentaron varios pacientes muertos.
El trato inusual que se le dio durante su convalecencia ha generado una denuncia escrita a las autoridades de la CSS, de la cual no ha recibido una respuesta.
Ahora la preocupación que tienen tanto Vargas como Muñoz va más allá, pues rechazan la compra de un medicamento conocido como eritroproyetina alfa, proveniente de Cuba, una hormona que estimula la producción de glóbulos rojos en la médula ósea, de la cual tienen más de 30 quejas de pacientes.
Ambos entrevistados coinciden en señalar que la CSS y el Ministerio de Salud (MINSA) no está respetando las recomendaciones de los médicos, ya que hay un grupo de farmacovigilancia diciendo lo contrario, puntualizaron.
Vargas basó su argumento en que se recomienda un medicamento por parte de los galenos, pero las autoridades de Salud entregan fármacos más baratos.
"Estamos sumamente preocupados", reiteró.
Muñoz, es el presidente de la Asociación Nacional de Pacientes con Insuficiencia Renal Crónica, por lo que se atreve a advertir que si en las investigaciones se llega a determinar que es un medicamento el causante de las muertes de varios de sus compañeros, van hacer responsables a la CSS y al MISA.
Sostiene que las autoridades sanitarias deben exigir los estudios clínicos en los medicamentos y no la declaración jurada que se realiza.
"Somos los pacientes los que vamos a poner los muertos", preguntó Muñoz.
Para los pacientes de insuficiencia renal es muy difícil conocer de ocho casos que tienen relación con sus compañeros, entre estos, dos personas que recibieron trasplantes, uno de peritoneo de hemodiálisis.
Señalan su preocupación en que en el último año se han perdido muchas vidas de personas que estaban de pie con síntomas parecidos a la enfermedad que ha causado varios decesos.
La asociación está integrada por más de 600 panameños que padecen la enfermedad crónica.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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