Los moradores de Torrijos-Carter, Mirador y Nuevo Amanecer, en el distrito de San Miguelito, mantienen paralizada las obras y secuestrado parte del equipo hasta tanto no se garantice la seguridad necesaria para vivir allí.
Elio Hernández, uno de los que encabeza la lucha, ha manifestado públicamente las exigencias de los lugareños.
"Lo que exigimos al Gobierno es que nos den 50 metros de cada lado de servidumbre pública".
Indicó que "no es posible que una vecina tenga su casa a menos de 4 metros de la carretera".
La realidad es que desde la carretera del Corredor Norte sólo están dejando 25 metros de servimbre, en ambos extremos.
Los moradores todavía recuerdan que durante el 2004 tres niños murieron en el sector de La Palmita, por consecuencia de los derrumbes de tierra.
"Debe ser que el Gobierno está esperando otra desgracia para actuar", señaló Hernández.
Si en Torrijos-Carter llueve, en Nuevo Amanecer no escampa, ahí la situación es más dificil.
Rosalía Rivas, dijo a Panamá América que en ese sector ya se han dado deslizamientos de tierra cuando llueve, "incluso el agua se mete en nuestras casas".
En el Mirador se está presentando la misma situación, según Rivas.
Para Hilda Bazán, la espera de las indemnizaciones ha sido una burla total.
Ella contó a Panamá América que "al principio sí estaba incluida en la lista, pero según PYCSA, nunca fue cierto que estaba en el paquete, todo fue falso", manifestó enojada Bazán.
Le dieron una fecha de indemnización y nunca cumplieron. Inclusive, la moradora le enseñó una carta a este medio donde corrobora que ella sería indemnizada, pero sólo quedó en papeles.
Estudios hechos en otros países demuestran que crecer junto a una autopista afecta el desarrollo pulmonar, de los niños y adolescentes.
Según explicó Jorge Tovar, de la Fundación Natura, uno de los mayores problemas que enfrentan actualmente las personas que residen cerca de construcciones de autopistas, es el ruido.
Para Tovar esto es un martirio diario, "primero las maquinarias pesadas y después del proyecto el ruido diario de los carros que utilizarán las estructuras".
Otro aspecto que hay que tomar en cuenta es el proceso de remover el suelo, los cambios que esto traerá a las estructuras de las casas, veredas y calles.
Los derrumbes en estas áreas están a la hora del día, debido a los rellenos y la no compactación de la tierra, señaló Tovar.
Lo más lamentable de todo es que por lo general los niños son los que sufren las consecuencias.
Según Tovar, el impacto en este tipo de proyectos puede ser ambiental y social.
Las casas involucradas en las solicitudes de extensión del metraje suman 50.
El costo de la obra se estima en B/.130 millones.
La segunda etapa del Corredor Norte comprende desde Tinajitas hasta Tocumen.
La construcción del corredor debe terminar en diciembre del 2008.
El día de hoy se estarán reuniendo los moradores con el alcalde y las autoridades pertinentes a las 6: 00 de la tarde.