Nación

¡Temí morir ahogado como mi padre...!

Daniel Solís narró sus vivencias al caer al agua y observó cómo otras personas, incluyendo niños desaparecieron en el mar ante sus ojos.


¡Mi padre murió ahogado, ahora me toca a mí!, fue el primer pensamiento que abrumó la mente de Daniel Solís, de 25 años, cuando cayó en las embravecidas aguas de Punta Caracoles, en  Darién, el pasado miércoles.

Él es uno de los 15 sobrevivientes de la peor tragedia marítima reportada en Jaqué, que cobró la vida de una persona y que desapareció a otras once que aún no son encontradas.

 

La aterradora idea de morir  como su padre hizo que Solís, quien es orientador del Seminario Mayor San José de Panamá, dudara de su suerte.      

Pero pensó: “algo tengo que hacer para salvarme”. Así lo relató  a Panamá América. 

De pronto, mientras rezaba el  Rosario volvió a perder la calma. Sus oraciones    fueron interrumpidas  por el gimoteo de un niño. Se trataba  de Johnny Panezo, “El Negro”, de cinco años.

 

Solís  tuvo que  enfrentar  la encrucijada de decidir entre socorrer al pequeño o  salvar su propia vida.  

Pero la desesperación de “El Negro” le hizo pensar que intentar auxiliarlo le costaría la vida a ambos, porque el niño no dejaba de zarandearse sobre los hombros de Edwin Rivas, por lo que Solís no intervino.

Luego,   rostros desesperados se agolparon ante sus ojos, todos espantados porque se  aproximaba un frío y  colosal oleaje.   

 

A Solís la ola lo sacudió tanto que  lo  separó de los otros 10 náufragos que nadaban con  maderos y tanques, al punto que no los vio más. 

Fue ese mismo maretazo que desesperó aún más a “El Negro”, y lo sumergió en las agitadas aguas de Punta Caracoles en el Pacífico panameño. 

Mientras Ilda Arboleda sufría por la desaparición de “El Negro”, su hijo del alma,  el seminarista Solís nadaba en círculo envuelto en un remolino, pero nunca perdió la fe.

 

De pronto, se encontraba solo en medio del mar, no sabía dónde estaba, ni qué hora era, sólo recuerda que miraba con anhelo la cordillera que se perfilaba distante, tanto que nadando nunca la alcanzaría, caviló.

Aunque sintió hambre  y sed, las sensaciones que lo dominaban eran los dolores en las piernas acalambradas por la baja temperatura y  las lesiones sufridas en el cuello por un ataque de medusas.    

Sus rezos surtieron efecto,  después de  nadar cinco horas  y de ayudarse con el respaldar de un asiento de la embarcación “La Práxedes”, apareció un yate del hotel Tropic Star Lodge de Bahía Piña y lo rescató.  
Sepelio

A la 1:00 p.m. de ayer, se realizaron las honras fúnebres de Nilka Pulgarín, de 13 años, en el cementerio de Jaqué. Cientos de personas acudieron al lugar, para acompañar a Ilda Arboleda, madre adoptiva de la menor que murió en el naufragio de la embarcación “La Práxedes”.

[segunda de 3 entregas]


fecha edicion
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339735
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América