En cualquier momento, en El Chorrillo se desatará una guerra entre pandillas sin precedentes, así coinciden expertos en criminología y residentes del sector.
Esto se debe a que muchos chorrilleros han aceptado los lineamientos de lucha territorial implementados por los pandilleros, quienes se apoderan del dominio de calles, logrando que el tránsito de contrarios por estas vías signifique una sentencia de muerte.
Según residentes de este lugar, es común escuchar tras una balacera que deja heridos, frases como: quién lo mandó a pasar por aquí, al referirse a algún pandillero rival tiroteado en una calle dominada por otro grupo.
El temor de la población radica en que las pandillas del barrio tienen en su poder armas de grueso calibre y de alta eficiencia, como fusiles AK-47, M-16, pistolas Ruger 9 milímetros, entre otras, según conoció Panamá América.
Así mismo, existe la situación de que las personas no denuncian los hechos delictivos, ni tampoco señalan a los responsables de las balaceras por temor a represalias, dijo Octavio Calderón, instructor de investigación criminal.
La causa medular de la peligrosidad de este corregimiento radica en luchas territoriales, pues los pandilleros sólo se dedican a robos de poco dinero y a la venta de cantidades menores de sustancias ilícitas, dijo.
"Se trata de quién es más hombre que quién", sostuvo Calderón.
Agregó que también se presenta el problema de que las autoridades son permisivas en la comisión de otros delitos, como libar en la vía pública.
En Barraza, fácilmente se encuentra a grupos de individuos tomando bebidas alcohólicas en las calles y no hay autoridad que ponga orden.