Nación

Temor e irreverencia


Para monseñor José Luis Andrade, no se ha logrado separar las fiestas paganas de las religiosas, porque antes habían muchos sacerdotes extranjeros, y ellos sentían algo de temor de contrariar a los civiles panameños.
En esa misma línea, lo que ocurre ahora es que se han ordenado a más párrocos panameños, los que creen, según Andrade, que no se puede hacer nada al respecto.
El prelado indicó que se trata de dos esferas totalmente diferentes, la civil y la religiosa, por ello no deben mezclarse. "Se puede hacer, yo lo logré".pppSegún el sociólogo Gilberto Toro, el alcohol casi siempre está presente en las celebraciones de los panameños, incluyendo las religiosas.
Todo aquello está ahora mezclado con una especie de parranda popular, al punto que cuando se habla de una celebración sonada, bulliciosa y extensa se le denomina "patronal".
El padre Rafael Siu manifestó que en muchos de nuestros pueblos se lleva la fiesta religiosa a un nivel popular, llegan muchas personas. El nivel de alcohol y violencia sube, "es una lucha, pero no se le puede quitar a la comunidad eso de un día para otro, pero pedimos que respeten lo religioso y el valor sagrado de lo que allí se vive", añadió.
El sociólogo Gilberto Toro señala que el alcohol es un elemento importante en la cultura nacional y se presenta en todos los eventos de la vida del panameño. "Se le encuentra cuando nacemos, en los bautizos, en los cumpleaños, en las graduaciones, en el matrimonio, en el divorcio, en el velorio, en los reinados de todo tipo clase, colores, sexo y tamaño, en las fiestas patronales y nacionales".

En La Chorrera, desde 1975, monseñor José Luis Andrade emprendió una cruzada para separar las fiestas patronales de las populares, pero no fue sino hasta 1983, cuando se puso el punto final a la lucha. Ya los dueños de bares y cantinas le habían dicho: "Padre, sabemos que al final no vamos a ganar, pero mientras tanto, vamos a combatir".
Monseñor no prestó atención al asunto, hasta que durante la procesión de su patrono San Francisco de Paula, un grupo de facinerosos alcoholizados intentó agredirlo. Los devotos lo defendieron y gracias a Dios no hubo sucesos que lamentar. Desde aquel entonces nunca más hubo controversia y se acordó que las fiestas de calle y las patronales se celebren en fechas diferentes, así es en todo Panamá Oeste.
En el 2002, el alcalde de Santiago de Veraguas, Plinio Donoso fue demandado por un grupo de comerciantes del lugar porque emitió un decreto que regulaba la venta de alcohol y las actividades de esparcimiento hasta después de terminadas las fiestas del santo patrono Santiago El Mayor. Ellos estaban furiosos porque "el negocio mermó", pero el obispo de la Diócesis de Veraguas, Oscar Mario Brown aplaudió la medida.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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