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Tenga cuidado cuando diga, "mi hijo es hiperactivo"


Quizás usted sea uno de esos padres que está a punto de volverse loco con el comportamiento de su pequeño vástago y en más de cuatro ocasiones ha informado a todos sus amigos y conocidos que tiene un hijo hiperactivo.
Entonces sepa que la hiperactividad, vinculada de manera muy estrecha con el Déficit Atencional (DA) o trastorno neuro-psico-biológico que interfiere con la capacidad del niño para desarrollar algunas actividades, está más vinculada a la conducta y no siempre denota una situación patológica.
El niño hiperactivo tiende a mantener una mayor actividad física que pereciera no encontrar punto de agotamiento, mientras que el que padece el DA se caracteriza sobre todo por la falta de atención, acompañada de una impulsividad y en algunos casos, la hiperactividad.
El déficit atencional, enfermedad diagnosticada hace 100 años y que en un principio tuvo diferentes nombres como hiperactividad, disfunción cerebral mínima e hiperquinesis, es un problema hereditario, en la mayoría de los casos y, curiosamente, se manifiesta más en los niños que en las niñas.
Algunos estudios señalan que los niños con este problema pueden tener algún tipo de disfunción en las regiones del cerebro, asociadas con el control y la regulación de la tensión, el estímulo y la actividad.
Ruth Yeager, directora de enseñanza especial del Ministerio de Educación (ME), y en la actualidad coordina un programa para la capacitación docente en este sentido, indicó que el DA es una condición que no le permite al niño mantener la atención en una tarea, como tampoco controlar su impulsividad.
Yeager reconoció que existe dificultad en distinguir entre un niño con el síndrome de DA y uno muy dinámico, sin embargo, resaltó características de evaluación que permiten descubrir la condición del primero, que se reflejan en la falta de atención en clases, mucho mayor a la del resto de sus compañeros, impulsividad e hiperactividad (en algunos casos).
Igualmente el infante presenta un alto grado de agresividad, su rendimiento escolar se deteriora, no le gusta jugar con otros niños y cuando lo hace suele ser con menores que él, hace perder la paciencia a sus padres y maestros, agota a sus pares por su conducta, tiene una baja autoestima, es desorganizado y olvida las cosas con suma facilidad.
Pese a todas estas características que bien pudieran considerarse desalentadoras, la psicóloga resalta que "por lo general son chicos muy inteligentes, casi genios en algunos casos, sólo que les es difícil centrar su atención en una tarea o acción determinada".
Aclaró que para que un niño sea considerado apto para una evaluación psicológica, debe manifestar estas características por lo menos seis meses seguidos o más, pero por ser algo temporal no puede decirse que se trata del DA.
Según la especialista, es importante que el padre sepa que para hacer un diagnóstico de la deficiencia en la atención del niño hay que realizarle un estudio integral e interdisciplinario, debido a que el psicólogo no puede dar un resultado basándose únicamente en la conducta que se observa en casa o en el aula de clases.
"Cuando el niño está en la escuela y el docente observa éstas características, el debe sugerir al psicólogo hacer una evaluación del caso, éste a su vez podría utilizar alguna prueba para tener una idea de si el niño tiene una deficiencia en la atención", dijo.
Agregó que además del psicólogo, el niño también debe asistir a un neurólogo y a un trabajador social.
El especialista que evalúa al infante, manifiesta Yeager, puede incluso determinar si el déficit atencional está acompañado de hiperactividad o no.
En el primer caso, explicó, el niño contesta abruptamente, responde antes de que terminen de formularle la pregunta, tiene dificultad en esperar su turno y pararse en fila, habla todo el tiempo, no para de moverse, cuando se le promete algo no tiene paciencia para esperarlo, hace comentarios inapropiados y fuera del tema, realiza los trabajos en forma acelerada y le salen mal. Mientras que con el déficit atencional sin hiperactividad, el niño parece no escuchar cuando le hablan, no termina la tarea, parece estar distraído y pierde las cosas, entre otras características.
LA ADECUACION DEL MAESTRO
Este desorden psico-neurológico que afecta la conducta del infante preocupa a las autoridades educativas, debido a las cifras que indican que el cinco por ciento de la población estudiantil básica padece del déficit atencional.
Por tal razón, la directora de Educación Especial, Ruth Yeager, señala que su dependencia coordina a través de la Fundación de Padres DA de Panamá, un seminario el 28 de junio próximo, con la finalidad de orientar a los docentes sobre la atención que deben dispensar a los niños con este problema.
A pesar de ello, Yeager sostiene que hoy por hoy, los docentes de las diferentes escuelas están en capacidad de brindar la atención y el cuidado a éstos niños , no obstante, añadió que "es importante conversar con el educador, que a su vez debe estar actualizado en estos temas para saber cómo tratar a los alumnos, tenerles paciencia, saber escucharlos y brindarles atención".
El docente debe reconocer que el niño no es así porque desea, que es algo neurológico que escapa de las mano del pequeño, explicó.
Destacó que es importante que el maestro agregue en el curriculum del menor el problema que padece, debido a que su rendimiento no será igual que el del resto de los estudiantes de la clase.
"Segregar al niño del resto de los estudiantes de su clase no es una medida que debe tomarse en cuenta", todo lo contrario, sostuvo la psicóloga, porque es la integración la que le permitirá evolucionar.
Tampoco debe hacerse público ante los compañeros y demás docentes del plantel, la situación que padece el niño. Es importante respetar la privacidad que éste merece, hay que recordar que es muy sensible, recomendó.
LA FAMILIA Y LOS NIÑOS CON DA
Para Yolanda Cohm, vicepresidenta de la Fundación DA Panamá, los padres deben asimilar la condición con la que nacen sus hijos y que paulatinamente se va revelando mediante conductas que asumen a medida que crecen y que se agudizan cuando el niño presenta dificultades, sobre todo en la escuela debido a su falta de atención.
Cohm, quien además de brindar capacitación a docentes para el trato de niños con DA, es madre de dos niños con esta condición, manifestó que el tratamiento oportuno les permitirá desarrollarse de una manera más o menos normal, reduciendo al mínimo los efectos que la deficiencia atencional, enfermedad que padecerán de por vida, pueda tener sobre su desempeño.
En cuanto al Ritalin, medicación que se da a algunos niños con déficit atencional con hiperactividad, indicó que hay que ser cuidadosos con esta pastilla, ya que sólo debe ser suministrada bajo prescripción médica del neurólogo. Agregó que "no todos los niños con DA son prescritos con la pastilla porque no la necesitan".
Sobre los efectos negativos que se atribuyen a este medicamento, como la disminución de la tasa de crecimiento y el aumento de las probabilidades de adicción en el niño, aclaró que hasta el momento no existe ningún estudio científico que indique que el medicamento produce tales efectos.
La experta, quien será la encargada de dictar el seminario a docentes, aconsejó a los padres buscar la ayuda adecuada, cumplir con las instrucciones de los especialistas, no caer en el proteccionismo ni el maltrato y lograr un buen entendimiento con el personal del centro de estudio del niño.
La psicóloga Ruth Yeager, en este sentido, también solicitó a los padres buscar la ayuda necesaria para atender el problema del déficit atencional, ya que de no ser así, es posible que el niño crezca y viva con lo que se conoce como deficiencia atencional residual, que lo puede convertir en un futuro en un infractor debido a que en su momento no pudo canalizar de una manera adecuada toda sus energías.
El DA no se cura, pero las posibilidades de que un niño logre un nivel de recuperación, compensación y un estilo de vida normal es bastante elevado, siempre que en el proceso se involucren correctamente todas las partes.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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