Nación

Tentáculos del crimen organizado se apoderan del cordón fronterizo

Coyotes disfrazados de campesinos utilizan los 40 caminos clandestinos para el tráfico de personas, armas y drogas.


Los tentáculos del narcotráfico siguen penetrando las comunidades fronterizas entre Panamá y Costa Rica.

Los moradores tienen miedo por la presencia de sujetos desconocidos que caminan a altas horas de la noche por los más de 40 caminos clandestinos que hay a lo largo del cordón fronterizo.

Benito Gutiérrez, morador del corregimiento de Aserrío de Gariché, ya no puede dormir tranquilo y sus vecinos tienen que quedarse desde temprano en la casa, porque temen que la gente que pasa por la comunidad les haga algo.

 

Este corregimiento fronterizo está compuesto por 14 comunidades, localizadas a solo diez minutos de la línea fronteriza y no se puede caminar de noche.

Las comunidades de Jacú, San Pedro y Portón están atemorizadas, a pesar del retén de seguridad que hay en la vía Interamericana, a la altura de la entrada a la comunidad de San Andrés.

Este es el lugar perfecto utilizado por los coyotes para traficar a los indocumentados que vienen procedentes de Sudamérica, caminan por las orillas de los ríos para burlar la seguridad, al pasar en algunos casos, vestidos de indígenas o de hombres del campo.

 

Estas personas, que no pretenden en lo más mínimo llamar la atención de las autoridades, además del tráfico de droga y armas han convertido la frontera en una zona de especial atención.

Leoncio Lizondro, otro residente en el corregimiento Rodolfo Aguilar Delgado, dice que en el lado que le corresponde al distrito de Barú, requieren mayor presencia de uniformados en el cordón. En Finca Balsa no tienen vehículo para custodiar la frontera.


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463333
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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