EL RELOJ MARCABA las 4: 05 de la tarde de un miércoles, cuando Juanita salió de su trabajo y tomó un autobús rumbo a su casa en Cerro Batea. Nunca pensó que abordarlo le costaría la vida a su bebé de ocho meses de gestación.
"Recuerdo que aunque el bus iba lleno, logré sentarme; el conductor manejaba muy rápido", relata.
"Cuando llegamos a San Miguelito de repente vi que otro bus se nos venía encima. El chofer frenó, sentí el impacto y no supe más".
Ella fue una de las más afectadas en ese accidente ocurrido hace tres años. Uno de los conductores huyó del lugar. Ese choque terminó con la vida de su bebé. A la fecha no ha recibido indemnización.
Las estadísticas de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) indican que en lo que va del año, 37 personas han fallecido por colisión.
Se estima que al año, entre 8 mil y 9 mil personas resultan lesionadas y el 70% sufre traumas leves. Esto pone sobre el tapete, una verdad que no ha sido enfrentada: el seguro obligatorio de autos de responsabilidad civil por las lesiones personales y daños causados a terceras personas, como consecuencia de los accidentes de tránsito.
Aunque el tema parezca novedoso no lo es. Y es que el artículo 106 del Decreto Ejecutivo 160 de 7 de junio de 1993, y el artículo 58 de la Ley 14 de 26 de mayo del mismo año, ambas sobre Tránsito y el Transporte Terrestre, lo exigen.
Sin embargo, estas dos normas están pendientes de reglamentación, lo que para ex director de la ATTT, Carlos Harris, es un claro indicio de que las autoridades no le quieren poner el "cascabel al gato".
El 75% de las víctimas de los accidentes de tránsito, o sus herederos, no es indemnizado ni por la pérdida de sus bienes ni por las lesiones a su integridad.
Se estima que sólo el 30% de los automóviles que circulan en las calles y avenidas del país, están cubiertos por un seguro.
A nivel nacional existe un parque vehicular de aproximadamente 500 mil unidades, incluyendo los transportes selectivo y colectivo, lo que significa que hay unos 350 mil vehículos rodando que no tienen un seguro.
Pero a la ATTT, aparentemente, no les interesa hablar del tema.
A pesar de los requerimientos de este medio para conseguir su versión, eludieron la entrevista.
Estadísticas de la Superintendencia de Seguros revelan que a la caja de las aseguradoras ingresaron el año pasado poco más de B/. 68 millones. De ese monto, devolvieron B/. 42 millones en concepto de indemnizaciones. Esto, para el superintendente de seguros, Ricardo García, es una muestra que la actividad registra un balance positivo. Hasta mayo de 2006 no habían registrados pérdidas.
Por su parte, la dirigencia transportista está consciente del problema, pero indican que escapa de sus manos. Luis Rodríguez, de la Cámara Nacional del Transporte (CANATRA) afirma que las aseguradoras no quieren hacer contratos con ellos. "Nosotros representamos pérdidas para ellos por las constantes colisiones", destacó Juan Malca, dueño de bus.
Sin embargo, Ricardo García, señala que no tiene constancia que esta práctica se esté dando dentro de la industria aseguradora.
Terceros también son víctimas
La lista de percances protagonizados no sólo por el transporte colectivo, sino también particular, es larga.