Un terremoto de más de 7 grados en la escala de Richter podría impactar el istmo panameño antes del año 2010, según reveló ayer el ex director del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), Abraham Crócamo.
Crócamo explicó que si bien la sociedad no debe alarmarse ante la posible ocurrencia de este tipo de fenómeno, las autoridades sí deben desarrollar una campaña de preparación en esta materia.
Recordó que en el año de 1882 un fuerte movimiento telúrico de casi 8 Grados Richter afectó la Capital y sus alrededores y que inclusive sus efectos se sintieron en la Ciudad de Chorrera y gran parte de la región de Azuero.
Dijo que el fenómeno cuyo epicentro fue localizado en la Comarca de San Blas, afectó las instalaciones del Ferrocarril y provocó el colapso del edificio del entonces Consejo Municipal de Panamá.
Frente a lo anterior, explicó Crócamo, y considerando que los grandes sismos tienen un proceso de recurrencia o retorno de 100 años, en 1982 debió registrarse un nuevo terremoto en el istmo panameño.
Sin embargo, reconoció, que la ocurrencia de este pudo haberse retrasado porque las estimaciones en materia sísmica no son 100% precisas, pero pudiera estarse presentando antes del año 2010.
Por otro lado Crócamo indicó, que a partir de 1992, por recomendaciones de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos, las edificaciones en la Capital se ajustan a las normas establecidas en materia de construcción antisísmica.
El 22 de abril de 1991 un terremoto de 7.6 grados en la escala de Richter afectó la Provincia de Bocas del Toro, dejando un saldo de 32 muertos y pérdidas materiales superiores a los B/.75 millones.
"A raíz del terremoto de Bocas del Toro, los ingenieros y arquitectos han mostrado más seriedad en cuanto a la construcción de edificaciones para que tenga la capacidad de resistir sismos, e incluso se ha realizado una inspección de los edificios construidos antes de 1992", comentó el ex director de SINAPROC.