Mientras el gobierno del presidente William F. Clinton la semana pasada enfocaba la atención publica en los temas del narcotráfico y la corrupción, altos funcionarios se centraban en la tarea de desmantelar lo que consideran la tercera amenaza para la seguridad del continente-el terrorismo fundamentalista que sospechan proviene del grupos fundamentalistas instalados en el Oriente Medio.
Esta actividad se puso de manifiesto con la visita a esta capital del titular de la Secretaria de Inteligencia del Estado (SIDE) de Argentina, Hugo Anzorregui, al Pentágono donde se entrevistó casi todo un día con el general Patrick Hughes, director de la Defense Intelligence Agency del departamento de Defensa y otros altos funcionarios de los servicios de inteligencia.
En una conversación telefónica con este corresponsal antes de regresar a Buenos Aires, el jefe del SIDE indico que la participación de agentes argentinos en la detención de dos sospechosos egipcios provenientes del Paraguay en la frontera uruguaya fue uno de los temas tratados con los representantes de los servicios de inteligencia de Estados Unidos.
"Se trata de presuntos miembros de un organización terrorista islámica que tiene una base en Ciudad del Este