Las investigaciones sobre la presunta existencia de nuevas fosas comunes en la antigua base de Los Pumas en Tocumen se encuentran paralizadas, porque el testigo clave responsable del mapa con la ubicación de las mismas se ha resistido a cooperar con las autoridades.
Una fuente judicial señaló que el arzobispo de Panamá, José Dimas Cedeño, quien recibió el mapa, no ha vuelto a tener contacto con el testigo para obtener nuevas evidencias sobre la existencia de las fosas.
Precisó que hasta el momento no hay una fecha concreta para reiniciar las excavaciones en Tocumen, ya que el Ministerio Público ha solicitado información más exacta sobre la ubicación de posibles tumbas clandestinas.
También explicó que se ha solicitado a las autoridades eclesiásticas un acercamiento con el testigo clave para que aporte una declaración jurada, para oficializar sus conocimientos sobre los hechos ocurridos en ese centro militar.
Dijo que la falta de cooperación por parte del testigo puede ser un signo de temor por su integridad física, ya que sus informaciones pueden dejar en entredicho las actividades ejecutadas en ese lugar por los militares a cargo de ese cuartel.
Sostuvo que sin la participación de este testigo será muy difícil establecer con certeza la ubicación de las supuestas fosas, pero que deben existir otras personas con conocimiento de los hechos registrados allí y a quién corresponden los restos encontrados a la fecha.
Por otro lado, miembros del Comité de Familiares de Desaparecidos de Panamá (COFADEPA) dijeron que insistirán para que el Ministerio Público reanude las excavaciones, aunque reconoció que con la entrada de la estación lluviosa será difícil ejecutar los trabajos.
Indicaron que una de las excusas usadas para suspender la búsqueda el pasado año fue que con las lluvias era prácticamente imposible realizar los trabajos de inspección y reconocimiento de posibles fosas.
En septiembre del pasado año fueron ubicados los restos de dos personas en el área del Cuartel de Los Pumas, pero a la fecha no se ha logrado determinar a quiénes corresponden, a pesar de las pruebas de ADN a que han sido sometidos.