La aparición de una nueva testigo que relató cómo Próspero Ortega -conductor del bus 8B-06, en donde fallecieron 18 personas frente al Templo Hosanna, el pasado 23 de octubre-, impidió que los pasajeros bajaran del vehículo, se produjo ayer durante el segundo día de reconstrucción del siniestro.
Vanessa Lee, una joven de 23 años de edad, acudió voluntariamente a la escena de la reconstrucción para señalar, que logró salvarse del fuego porque se lanzó por una ventana del bus.
Según la testigo, Próspero Ortega mantenía la puerta del bus cerrada, a pesar de que salía humo de la tapa del motor.
Próspero se mantiene detenido desde hace ocho meses junto con su hermano, Ariel Ortega y el mecánico Edwin Jiménez, quien hizo la conexión "bruja" al sistema de aire acondicionado.
Ayer también compareció el testigo Cornelio Rivas, quien describió la forma cómo utilizó un pedazo de madera para romper algunas ventanas del bus y salvar a varios pasajeros.
Rivas dijo aún sentirse frustrado por no haber salvado a más personas y aseguró que jamás ha podido borrar de su mente esa tragedia.