Un grupo de funcionarios a quienes se les exigió entregar una cuota de su salario por haber sido nombrados en la actual gestión del Registro Público -que tiene a cargo Luis Barría- rompió el silencio ayer y narró los detalles de la red de altos funcionarios de confianza del director que estarían detrás de esta estructura ilícita.
Los testigos confirmaron que el aporte de sus salarios que se les pedía debía ser depositado en una cuenta de la Asociación Pro Desarrollo de la Comunidad Rural (Aprodec).
La asociación fue presidida hasta el 2004 por Barría, quien luego dejó su lugar a familiares y allegados políticos que hoy lo acompañan en cargos claves en la institución, revelan documentos oficiales.
Los funcionarios explicaron que el “descuento” obligatorio estaba vinculado a la retención de un bono de productividad creado por Barría como medida de presión para que los empleados mantuvieran sus aportes al día en la cuenta de Aprodec.
¿Cómo se armó todo? ¿Quiénes pidieron el dinero? ¿A qué cuenta bancaria había que depositar?
Estas son algunas interrogantes respondidas por un grupo de testigos.
Una de ellas fue Anabel Flores, quien se opuso a aportar parte de su salario en una reunión en la que participó el propio director del Registro Público, Luis Barría. Flores ocupaba el puesto de certificadora 1 en la institución, y recibía 500 dólares por mes de salario.
La ex funcionaria dijo recordar que la primera vez que la citaron a una reunión en el sector de La Cabima, corregimiento de Las Cumbres, fue con la amenaza de que si no asistía sería despedida el lunes siguiente. “La mayoría de los que fuimos éramos trabajadores del Registro Público. Ese día dijeron que de lo que nosotros ganábamos teníamos que rembolsarles casi la mitad, para el trabajo de ellos en la política. Nosotros les dijimos que eso no podía ser; yo nunca les iba a dar mi salario, jamás”, narró la funcionaria relacionando a Barría con la reunión.
Flores dijo que días después fue citada por el asesor del despacho del director del Registro Público, Loreto Rivera, y Nixia Rangel, actual subdirectora administrativa, porque se filtró parte de la información a los periódicos en ese momento. “De allí me trasladaron a Colón estando embarazada, fue la injusticia más grande que me hicieron. Todo porque yo me les revelé contra el descuento, si yo nada más gano 500 dólares”, señaló.
Flores ya reportó el caso al partido Cambio Democrático, y le pidieron dirigirle una carta al propio presidente Ricardo Martinelli. El jefe de Estado -dijo- nunca le contestó.
Además, Flores reportó su caso a la Defensoría del Pueblo, de donde tampoco ha recibido respuestas.
Leonardo Castillo, otro funcionario del Registro Público que ocupa el cargo de incluidor de hipotecas con un salario de mil 250 dólares, describió cómo le intentaron retener una bonificación por no estar al día con el pago de la cuota a la asociación.
Castillo reveló que la persona que lo llamó a su oficina para comprometerlo por primera vez a pagar el 10% de su sueldo para la Aprodec fue la directora de recursos humanos del Registro Público, Mitzi Tello. Eso ocurrió a mediados de 2010, precisó.
“Un día me llamó a su despacho Tello. Yo pensé que me llamaban para otra cosa, pero se acercó muy amablemente a decirme que había una asociación llamada Aprodec y que la misma tenía un interés político. También me dijo que, de acuerdo a mi salario, habían sacado un porcentaje, el cual tenía que pagar para apoyar a esta asociación. Me estaba pidiendo alrededor de 40 dólares mensuales de mi salario”, indicó Castillo.
En principio, Castillo dijo que Tello le entregó una hoja para que el pago se hiciera por descuento directo. “Acepté en ese momento porque en la hoja decía que en cualquier momento yo podía renunciar a eso. Pero el descuento nunca se hizo porque ellos se dieron cuenta de que no lo podían hacer así”, comentó.
Castillo pensó que el plan no había prosperado. Pero se enteró en junio pasado de que su segundo “bono de productividad” había sido retenido por estar moroso con el aporte.
“En el segundo bono me retuvieron mi cheque. Cuando consulté me dijeron que yo no había pagado a la asociación Aprodec. Le pregunté a la jefa de recursos humanos que cómo iba a pagar algo que sería por descuento directo. Le pedí un estado de cuenta de eso. Ella me dijo que no, que yo tenía que depositar y bajarle el ‘slip’ del banco para poder recibir el bono”, relató Castillo.
El funcionario no le quedó otra opción que prometer que haría el depósito, si primero le pagaban el bono. “Fue una pequeña estrategia mía. Yo no iba a pagar nada, pero deposité 40 dólares para que todo lo que yo dijera tuviera validez, para que se pruebe que existe la fundación y que existe la cuenta”, indicó Castillo.
Vitelio Ortega, ex secretario general del Registro Público, coincidió con la versión de Castillo. Narró que mientras estuvo trabajando en la institución, en la gestión de Barría, el primero que se le acercó a proponerle que aportara parte de su salario a Aprodec fue David Guardia, un ex asesor de Barría y ex presidente de Aprodec. “Le respondí que ya había ayudado mucho en la campaña política de Barría, pero que si necesitaba otra ayuda que me lo pidiera directamente. Guardia no me volvió a tocar más el tema”, dijo Ortega.
Recordó que posteriormente se encontró con la directora de recursos humanos, Mitzi Tello, quien le preguntó si ya había “depositado” dinero a la cuenta de la asociación.
“Le pregunté a qué cuenta ella se refería, ya que a mí nadie me había informado sobre eso. ‘¿Luis [Barría] te dijo eso?’, le pregunté, y ella me respondió que no. Le dije que si Barría quería algo que me lo dijera él”, señaló Ortega.
Sin embargo, Tello insistió y le dejó a Ortega -panameñista, al igual que Barría- un papel con el número de la cuenta en la Caja de Ahorros, el mismo en el que Castillo depositó sus 40 dólares.
Tras los desacuerdos, el Registro Público no le renovó el contrato a Ortega.
Él aún guarda el papel pequeño que le entregó Tello, con el número manuscrito de la cuenta bancaria.
Entretanto, Denia Hernández Carrion -otra empleada del Registro Público que ocupaba el cargo de registrador público 1 con un salario de 725 dólares- manifestó que fue destituida en 2010 por negarse a pagar la cuota que le pidieron de su salario. Según Hernández, todo comenzó en una reunión en marzo del 2010 en terreno ubicado en Las Cumbres, el circuito de Barría.
“Nos obligaron a todos a ir, porque si no íbamos, nos iban a destituir. Cuando llegó Barría, empezó a hablar que estábamos nombrados por él, que nos debíamos a él, que había que cuidar el trabajo. Nosotros pensábamos que él iba a hablar temas relacionados al Registro Público. ¿Pero qué resultó? Empezó a tratar temas políticos, y salió a relucir que nosotros teníamos que darle un porcentaje de nuestro sueldo para su campaña política”, afirmó Hernández.
Hernández detalló que en la reunión Loreto Rivera (actual asesor de Barría) introdujo el tema del “peaje”.
“Cuando le tocó la palabra a Barría, dijo que él estaba de acuerdo con lo que había expuesto Loreto, porque por él era que nosotros teníamos el trabajo. Un grupo nos paramos y dijimos que no estábamos de acuerdo con eso porque la política había pasado, e igual nosotros teníamos que ir a trabajar todos los días”, precisó la testigo.
Hernández agregó que Barría salió muy molesto de la reunión. “Después de esa reunión hizo otra en el hotel Oasis de Chilibre. Allí se tocó de nuevo el tema, y dijo que todo aquel que no estaba de acuerdo los iba a destituir”, recordó.
Días después fue llamada a la oficina de Barría. “Sé que tú no estás de acuerdo con lo que estoy proponiendo, pero acuérdate de que por mí estás aquí, por mí tienes ese sueldo, y si me da la gana te destituyo. Y te voy a decir otra cosa, tienes que cambiar a tu gente para el panameñismo. Porque si no, tú sabes lo que te espera”, le dijo Barría.
A la semana siguiente fue trasladada a Colón y destituida un día después. Hernández dijo que en ese momento procedió a reportar su caso a Cambio Democrático, cuyas autoridades le pidieron que enviara una carta dirigida al presidente. En este caso, desde el Palacio de las Garzas tampoco hubo respuesta.