A pesar de que el Asentamiento Campesino de La Ensenada, corregimiento de Quebrada de Piedra, distrito de Tolé, creado en 1972, fracasó y las 300 hectáreas de terreno pasaron al Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA), aún no se define la legalidad de la ocupación del ex presidente de la agrupación, José María Carrillo. Máximo Arritola, quien fuera corregidor desde 1972 hasta parte de la década del 80, narró que el asentamiento fue creado debido a la lejanía de la comunidad a los centros urbanos y económicos.
Por ello, el gobierno de esa época decidió crear el asentamiento campesino para mejorar la calidad de vida de los campesinos del lugar. Allí se producía arroz, frijoles, plátanos. Al quebrar esa figura de integración comunitaria, sus 30 miembros fueron saliendo de La Ensenada hacia tierra firme en busca de otra actividad para sostener a sus familias.
Por su parte, Carlos Murillo Mejía, quien perteneció al asentamiento campesino, explicó que al cosechar los diferentes productos, éstos se sacaban a un centro de acopio, luego cada quincena se les pagaba por lo cosechado. El hecho de que unos querían trabajar y otros no, motivó el fracaso del asentamiento, porque no se les permitía laborar de manera individual, sino colectivamente, dijo.
Murillo, al igual que la mayoría de los residentes en Quebrada de Piedra, esperan que el BDA, defina la ocupación de La Ensenada, una larga isla ubicada frente a la comunidad, porque allí existen las mejores tierras para el cultivo de diferentes rubros, además, la única actividad económica que existe en el lugar, es la pesca. Aseguro que la mayoría de los integrantes del asentamiento fueron obligados a vender sus mejoras, por ello salieron del lugar, quedando solamente José María Carrillo con su familia y recientemente vendieron una parte del terreno a una familia que la explota turísticamente.
Por su parte, Miguel Ortíz, representante de Quebrada de Piedra, dijo que la comunidad clama por los terrenos del antiguo asentamiento, que existe de manera "ficticia", para dominar los terrenos. Según Ortíz, José María Carrillo no permite que los campesinos de la comunidad cultiven las tierras, a pesar de que la mayoría de los habitantes de Quebrada de Piedra trabajaron en el lugar, pero fueron sacados a la fuerza en la época de la dictadura.
Reveló que en la mencionada isla se construyó el colegio secundario y por las dificultades de los estudiantes para llegar a este, tuvo que ser trasladado a tierra firme, sin embargo, Carrillo se quedó con los terrenos de la entidad. La mayoría de los asentamientos campesinos del país fracasaron por el mal manejo administrativo, quedando una deuda irrecuperable en el BDA.