Empresarios y trabajadores tienen posiciones contradictorias sobre lo que representa para el país y los sectores productivos la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Taiwan. Los primeros lo consideran positivo, mientras los segundos estiman que en nada beneficiará a la economía panameña.
De acuerdo con el presidente del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), Rafael Stanziola, este TLC es beneficioso y positivo para la economía panameña. Según Stanziola, este tratado fue negociado con mucha "justicia y equidad", lo que da a Panamá proyecciones económicas de mucho alcance.
Igualmente, los productores deben verlo con mucho optimismo y como un reto para el país. Agregó que Panamá debe estar comprometida en aprovechar al máximo el TLC y para ello, se necesita que la industria se recupere de los impactos negativos que se registraron en los últimos años.
El presidente del SIP indicó que uno de los puntos fundamentales que colocarán a la industria panameña en capacidad de aprovechar el TLC, es que se apruebe la Ley de Fomento y Desarrollo Industrial (FDI), que ya fue consensuada con diferentes sectores y estamentos oficiales. Stanziola señaló que es importante que este proyecto de ley sea llevado a la Asamblea Legislativa en el próximo período legislativo que se inicia el 1 de septiembre.
Afirmó que el SIP siempre estuvo presente en las negociaciones con Taiwan, por lo que tiene conocimiento de lo acordado. Sostuvo que uno de los sectores más beneficiados fue el agropecuario, porque se fijaron cuotas importantes de exportación de azúcar y carnes vacuna y porcina, así como la posibilidad de exportar frutas tropicales.
En tanto, el secretario general de la Confederación Nacional de Unidad Sindical Independiente (CoNUSI), Gabriel Castillo, señaló que este tratado beneficiará muy poco o casi nada a los panameños, ya que su juicio la distancia será un elemento en contra de los productores panameños.
De acuerdo con Castillo, el Gobierno insiste en traer al país falsas esperanzas de que estos TLC resolverán los problemas de comercio de los sectores productivos. Al final no veremos ningún beneficio, señaló Castillo, ya que además este tratado no fue consultado con el pueblo panameño. y tampoco se recibió la opinión de la Asamblea Legislativa, que es el foro donde están las distintas corrientes políticas del país.
En cuanto al Estudio de Impacto Ambiental, Hanily y Reid se reunieron previamente con representantes de CUSA y para entonces (primeros meses de este año), la empresa no tenía aún la orden de proceder porque no contaba con la garantía de la aprobación gubernamental.
"Ello significa", precisó Hanily durante la entrevista, que no había aún un estudio profundo que determinara los daños o efectos ecológicos de la obra. "No sabemos si tenían información detallada, pero no la recibimos"...
Esta vía requeriría 12 puentes nuevos y sería únicamente 40 kilómetros más corta que la ruta David. La conexión norte ahorraría alrededor de 90 kilómetros.
Según el estudio resultarían beneficiadas unas 10 mil personas y el principal reto que enfrentaría la construcción es cruzar seis grandes ríos y una cantidad similar de afluentes más pequeños.
Pero, en resumidos términos, indicó Hanily a El Panamá América, "esta ruta es a nuestro modo de ver, la más conveniente de las tres y hay maneras de abaratar significativamente los costos".
Una de ellas es la exclusión de la sección de Potrerillos Arriba - Palmira, al considerar que ya existe una rápida conexión pavimentada desde Potrerillos Arriba hasta Dolega en la carretera Boquete - David.
Anteriormente se habían analizado dos costos alternos para la Ruta Sur. Uno fue hecho por el MOP y el otro por la Dirección de Proyectos Especiales. Los costos finales obtenidos por el estudio de TNC y CSF varían significativamente del monto estimado por el MOP. El primero habla de B/. 11.8 millones comparados con B/. 14.2 millones citados por la entidad.
A juicio de Hanily y Reid, la investigación efectuada mostró que la pavimentación de las rutas de entrada al PNVB darían paso a carros, buses pequeños y otros vehículos, generando un impacto negativo en acceso desde Cerro Punta, "ya que todavía está boscoso".
Para Ariel Rodríguez, biólogo de conservación y manejo de vida silvestre del Centro de Estudios de Recursos Bióticos (CEREB) de la Universidad de Panamá, quien se opone al "camino ecológico", el ánimo de beneficiar a "un grupo en particular" motiva la pavimentación del sendero.
Según aseguró, el interés se centra en que los terrenos de Boquete se han convertido en zona de alta especulación inmobiliaria. "Estos son tan caros como los de Obarrio, en Panamá, por lo que uno de los grandes peligros es que al momento de que se construya la vía se abra el compás para urbanizaciones, lo que no funciona dentro de un parque nacional".
El no concibe el concreto en medio de tanta fauna y flora como única respuesta favorable para la unión de Boquete y Cerro Punta. En su lugar, apoya la "Ruta Sur" donde confluyen los límites de cinco distritos: Bugaba, Boquerón, David, Dolega y Boquete, en beneficio, alega Rodríguez, de no menos de 10 mil habitantes.
"Este tramo inicia en Alto Boquete pasa por Potrerillos Arriba, sigue por Santa Rita, Paraíso, sale a Macho de Monte y de allí hay dos rutas: a Cuesta de Piedra o Volcán". Allá ya están abiertas trochas, algunas de las cuales se vuelven inservibles en época de lluvia por la erosión, el lodo o la crecida de los ríos.
Fanovich, por su parte, difiere categóricamente con Rodríguez. Según dijo, "la longitud de la Ruta Sur es de no menos de 40 kilómetros y son más las áreas que requerirían camino nuevo, unos 10 kilómetros probablemente. El costo se triplica a unos B/. 18 millones y el tiempo de viaje sería de unos 50 minutos frente a 20 o media hora".
No obstante, Rodríguez añade al debate el tema "ambiente". A su modo de ver, "un par de minutos más o un par menos no puede ser razón para destruir un parque nacional".