Washington, D.C. El embajador Guillermo Ford reiteró esta mañana a El Panamá América que por "razones personales" presentó su renuncia, al tiempo que agradeció a la presidenta Mireya Moscoso su confianza al nombrarlo en el cargo.
En los 38 meses que trabajó como embajador ante la Casa Blanca, Ford se empeñó en cambiar una relación especial por virtud de la presencia de 97 años de los americanos en Panamá a una excelente relación.
Ford se va con la satisfacción que el nivel de las relaciones entre Panamá y Estados Unidos es "óptimo." Esta relación fue lograda gracias al diálogo franco y abierto y al atacar los problemas de inmediato.
Haciendo un recuento de algunos de los temas que trató como embajador, Ford mencionó que tuvo el placer de recibir a todos los ministros de Estado que de alguna u otra forma plantearon problemas económicos, de salud, de vivienda, de comercio, los polígonos de tiro, la Isla San José, de Aeronáutica civil y la Comisión de la Verdad, entre otros.
Hizo énfasis que su estilo de trabajo fue "no hacer de la embajada una protagonista permanente", sino resolver los problemas sin salir en los medios.
De los temas que quedan sin resolver el más importante es el del libre comercio. El hecho de que Panamá no haya sido incluida en las negociaciones de un Tratado de Libre Comercio con Centroamérica ha creado sin duda alguna un sentimiento de desencanto entre los panameños, afirmó Ford, por el hecho que se pensaba que podíamos encajar en un bloque de países.
El diplomático panameño dijo que siendo la economía panameña diferente de la centroamericana podemos aspirar a la vía de una negociación bilateral entre Panamá y Estados Unidos.
Este proceso puede ser largo y complejo, pero el gobierno está muy bien capacitado en el Ministerio de Comercio para hacerle frente a estas negociaciones.
También quedan pendientes temas delicados como el asunto de los polígonos, la Isla San José, el lavado de dinero, terrorismo, tráfico de armas y drogas, así como el trasiego de seres humanos.