Cada mes se repite la misma historia. Así como llegan los cheques aparecen los recibos de agua, luz y teléfono.
Pero se ha preguntado usted cuántas manos participan en la preparación e inserción de este material, para que llegue en un sobre cerrado hasta a su hogar?
Hace varias semanas recibí una llamada de una periodista de La Prensa para solicitarme, que como uno de los cinco fundadores del periódico, escribiera mi testimonio sobre mi experiencia en el diario. Acepté siempre y cuando se publicara mi texto sin ninguna modificación. Me respondió que consultaría y me volvió a llamar indicándome que el periódico aceptaba mi condición. A pesar de mi profunda duda, envié el texto. Nunca supe de su publicación, pero es claro que en las ediciones en las que se consignó el cuarto de siglo de vida de La Prensa no fue. Calculo que una autoridad más alta que las que ella consultó, no quiso que, en lo que él cree "su" periódico, se dijera y analizara el unipersonalismo y la falta de equidad en las que ha terminado La Prensa, que comenzó como un diario sin dueño y sin intereses aviesos que desvirtuaran el compromiso con la verdad y la justicia.
Recientemente, me llamó el actual presidente de la empresa y director del diario, para invitarme a la celebración de los primeros 25 años de existencia de La Prensa, indicándome que como uno de los fundadores recibiría una placa de reconocimiento. Le expliqué que mi querella contra el periódico por violación de mis derechos humanos al honor y buena reputación había sido frustrada, tanto por los recursos dilatorios de sus abogados, como por el indulto de la presidenta, aún cuando ella sabía que el indulto era inconstitucional. Pero que en atención a su gentileza al llamarme, yo reconsideraría nuevamente mi negativa a asistir. El día antes del evento conmemorativo lo llamé por teléfono y le indiqué que yo no podía asistir al mismo a menos que él aprovechara la oportunidad para disociarse de la caricatura y lamentable publicación. Inmediatamente me contestó que no podía hacerlo, a pesar de que le recordé que él era el presidente de la empresa y director del diario.
En edición del jueves 4 de agosto de este año, bajo el titular de "fundadores" se describe a cada uno por los valores que aportó a la creación del periódico. En mi caso se lee: "hombre clave para la defensa de la libertad de expresión. Su compromiso nutrió la tarea de fundar el periódico y configurar la redacción original. Su empuje amalgamó mentes y manos para crear cada edición en los días inciertos del inicio". En realidad no responde esa descripción a la tarea más profunda que yo intente realizar, a saber, conjugar la libertad con la responsabilidad.
El 13 de diciembre de 1982, muy al comienzo de la publicación del periódico, escribí un artículo de los que escribía con tanta frecuencia, intitulado: "Juramento por la libertad de expresión", en el que propuse el siguiente texto como juramento:
Juro luchar por la palabra libre.
Juro luchar por la palabra responsable.
Juro hacer de la palabra vínculo de comunidad civilizada.
Juro hacer de la palabra fuerza de los derechos humanos.
Juro, con palabra libre y responsable construir la Democracia.
Lo juro por Dios y por la Patria.
Porque creo que en el principio era la Palabra de Dios.
Y que la Patria debe ser la palabra de todos los panameños.
No pude ir a la ceremonia de La Prensa porque el diario ya no cumple con la exigencia de una libertad responsable.
(ariyan@sinfo.net)