Minutos antes de celebrarse la Consagración de la República de Panamá, al Sagrado Corazón de Jesús, el presidente de la república, Martín Torrijos, sostuvo una reunión, por dos horas y a puerta cerrada, con la Conferencia Episcopal.
Una vez culminó el encuentro, monseñor José Luis Lacunza, presidente de la Conferencia le dio un fuerte abrazo a Torrijos y bromeando le dijo con una sonrisa: "No se preocupe, que acá no decimos nada".
Torrijos por su parte, al salir, indicó que se trataron las experiencias y preocupaciones que mantienen en común el gobierno y la iglesia católica en Panamá.
Y aunque no especificó temas, tres horas después durante la Consagración de Panamá, al Sagrado Corazón de Jesús, los obispos sí revelaron los problemas nacionales que les preocupan.