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Trabajadores de la CSS demandan pago de prestaciones

Este incremento salarial representará para el Estado un desembolso aproximado de unos 280 mil balboas.


Trabajadores de la Caja de Seguro Social (CSS), llevarán a cabo el próximo jueves 8 de agosto una protesta frente a las oficinas del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), para exigir el pago de sus prestaciones laborales.
Los empleados aglutinados en la Asociación de Empleados de la Caja de Seguro Social (AECSS) y la Asociación Nacional de Trabajadores Manuales (ANADETRAM) han expresado su disconformidad por el atraso en el desembolso del primer tramo de aumento salarial, que debió hacerse efectivo el pasado mes de julio.
Según Priscila Vázquez, existen unos ocho mil funcionarios de la CSS que esperan este incremento salarial, el cual representará para el Estado un desembolso aproximado de unos 280 mil balboas.
La protesta se realiza al cumplirse quince días calendarios de la última visita realizada al MEF, el pasado 23 de julio donde el ministro se comprometió a firmar las resoluciones de aumento, precisó la dirigente.
Señala que si bien en los últimos días se ha iniciado el proceso de hacer efectiva la firma de las resoluciones de sobresueldos y cambios de etapas, lo que representa un avance en la lucha de los trabajadores de la CSS, preocupa que aún no se concrete el aumento de los 35 balboas.
Por otro lado, los trabajadores hicieron un llamado a todas las organizaciones de la Caja de Seguro Social, que han reclamado también el pago de estas prestaciones, para que participen en el piqueteo.
Vázquez indicó que tomando en cuenta que en la actualidad se continúa con una campaña para lograr la privatización de la CSS, a través de distintos sectores, el director de la institución Juan Jované, debería acompañar a los trabajadores en esta movilización.
De lo que se trata explica, es de lograr una verdadera autonomía de la institución, ya que estas acciones lo que buscan es lograr la estabilidad de la primera institución de seguridad social del país, necesaria para poder prestar los servicios a la población asegurada.
Los dirigentes de los trabajadores dicen que lo que buscan es garantizar que todos los resueltos que existen en el MEF sean firmados para que la totalidad de los empleados puedan cobrar sus prestaciones.
“Muchas veces hay que pelear para que te den la receta completa. Ellos (en la CSS) dicen que cuando se están quedando sin medicamentos la distribuyen equitativamente, lo cual encuentro mal porque si el médico me receta 60 tabletas en el mes, es porque las necesito y no encuentro justo que se nos haga este tipo de recortes”, dijo Rodríguez.
Añadió que no se atiende en la CSS, desde el inicio de su enfermedad asiste al Santo Tomás donde “la atención es superior”, y las medicinas, si hay, las saca en la CSS.
Según Rodríguez, en el Santo Tomás hay mucha migración de pacientes diabéticos de la CSS, por la mejor atención que se brinda. En la clínica destinada para estos pacientes hay endocrinólogos, enfermeras, psicólogas, nutricionistas y odontólogos, toda una gama de profesionales que necesitan para mejorar su estándar de vida.
Otra paciente de diabetes que se atiende en el Santo Tomás, Doris Rodríguez, está muy preocupada ya que este mes se le vence el Seguro Social a su esposo, ya que no tiene trabajo permanente en estos momentos, lo que le hará difícil conseguir las medicinas ya que las tendría que comprar en farmacias privadas.
“Uso dos tipos de insulinas (lenta y rápida), siempre vengo al control en el Santo Tomás, pero a partir de este mes no puedo ir al Seguro Social, donde la insulina lenta no hay”, declaró Rodríguez a El Panamá América, quien tiene diabetes desde hace siete años.
Casada y con dos hijos, uno de cuatro años y una bebé de seis meses, Rodríguez relató que hubo un tiempo que tuvo que comprar la insulina lenta en farmacias privadas a un precio de 16 balboas, la cual le dura un mes.
“Es el único medicamento que estoy tomando, pero estoy preocupada por como adquirirlo en el futuro”, subrayó Rodríguez.

Las dificultades para conseguir los medicamentos en la CSS, también fueron narradas por otra paciente de diabetes, Julia Gutiérrez, con diez años de tener la enfermedad.
“Antes me atendía en el Seguro Social, pero al ver que no tenía buenos resultados decidí llegar al Hospital Santo Tomás donde me atienden muy bien”, comentó Gutiérrez, que a su edad, con siete hijos y varios nietos, está próxima a elaborar su tesis de grado en Trabajo Social en la Universidad de Panamá, y cuyo tema, destacó, será precisamente sobre la situación de la diabetes en el país.
Gutiérrez, que está jubilada, utiliza dos tipos de insulina (rápida y lenta), y recordó que en el mes de abril pasado, recorrió varias farmacias, incluso fue hasta La Chorrera y no encontraba la insulina rápida.
“En el Seguro Social me dijeron libremente que tenía que comprarla y si uno se siente mal, entonces hay que buscarla aunque tenga un precio alto para nosotros”, anotó.
A Gutiérrez el frasco de insulina no le dura porque lo usa en la mañana, la tarde y en la noche, además de una pastilla que le dan en la CSS, y que afortunadamente no ha tenido que comprarla en las farmacias privadas.
“Me dan dos recetas, dos frascos de insulina rápida y dos de insulina lenta, pero en el expediente queda que me dieron cuatro, pero cuando voy a la farmacia, no hay. Entonces te ponen en la receta que vence en un mes, período en el que uno se cansa de ir hasta Chepo, y no hay, pero te anotan en el expediente que te la dieron”, dijo Gutiérrez.
Añadió que inclusive, en la CSS le dan al paciente los teléfonos de las distintas farmacias de la entidad (San Miguelito, Cerro Batea o San Francisco), pero en ninguna hay.

Para el subjefe a nivel nacional del Programa de Atención de Adultos de la Caja de Seguro Social (CSS), Eduardo Dominici, la causa de la falta de medicamentos para los diabéticos en las farmacias de la institución se debe en gran medida a que estos productos se compran en forma programada.
“A manera de ejemplo, si la proyección anual es de mil pacientes se compran los medicamentos para este número de personas, pero resulta que al transcurrir el año, la cifra de enfermos por diabetes sube a mil trescientos y se genera la escasez”, indicó Dominici a El Panamá América.
Otra causa pudiera ser la compra de medicamentos genéricos más baratos, que los pacientes al no sentir que los mejora, no los usan y posteriormente tienen recaídas.
Dominici recordó que quienes deciden la compra de medicinas en la entidad son los miembros de la Comisión Nacional de Medicamentos.
Explicó que actualmente la diabetes es considerada una epidemia en salud, con una tendencia mundial de crecimiento de la enfermedad. En Panamá, no se tiene cuantificado cuántos enfermos hay, pero se estima que del total de habitantes en el país, un 5 a 7% es diabético, de los cuales, de 2 al 5 % utilizan insulina.
Hay dos clases de pacientes diabéticos, los que no usan insulina y los que sí. Se considera una enfermedad completa porque tiene cuatro fases: 1) Promoción -riesgo de diabetes- 2) Prevención -trabajo con familias- 3) Recuperación -enfermedad avanza rápida o lenta- y 4) Rehabilitación -cuando se corta una pierna por gangrena, el paciente tiene que hacerse diálisis por riñones afectados, tiene que ser operado de la vista, problemas de corazón, la piel o úlceras.

 
La prevención implica que si hay un diabético en la familia, todos deben hacer la misma dieta, ya que la enfermedad es “hereditaria”. Se requiere un estilo de vida saludable (alimentación adecuada).
Según Dominici, la tercera (recuperación) y cuarta fase (rehabilitación), son las más caras para su tratamiento, ya que el paciente tiene que tratarse con insulina y no con pastillas.
Hay tres tipos de insulina: 1) rápida- en menos de dos horas baja el nivel de azúcar, se usa en urgencias- 2) intermedia - es para pacientes controlados, dura entre 8 a 12 horas- 3) lenta - dura entre 24 a 36 horas-.
La insulina se inyecta ya sea en el abdomen, muslo, brazo, siendo recomendable que después que un paciente pase los 50 años lo haga un familiar, ya que tienden a tener problemas de mala visión. Las jeringuillas que utilizan deben ser desechables y tienen un costo superior a los 10 balboas la caja de cien unidades.
El nivel de glucosa en las personas debe ser entre 80 y 110 en ayunas, o por debajo de 200 si se mide dos horas después del desayuno, de lo contrario la persona es diabética.
Además de los varios tipos de insulina, los pacientes diabéticos tienden a utilizar los siguientes hipoglumeciantes orales: Glibendamida (5 mg), Glicazida (80 mg), Metformina (500 mg y 850 mg) y Gliburide (2 mg y 4 mg).
Los pacientes de diabetes, muchos de ellos miembros de la Asociación Panameña de Diabéticos (APADI), son del criterio de que las autoridades gubernamentales deben darle un poquito más de apoyo, ya que cada día se dan más casos de la enfermedad en el país.
Se recuerda que sin insulina, la persona puede morir a las cuatro horas porque sube la glucosa hasta 400 ó 500, teniendo que ir de inmediato a un cuarto de urgencia, si no hay, corre peligro de muerte.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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