Mientras la mayoría de los panameños disfrutan de sus días libres, existe un grupo que no pueden darse ese lujo. Luis Hernández, labora en la terminal del transporte.
Según este joven él prefiere trabajar los cuatros días para ganar más dinero y mantener a su familia.
Luis se encarga de llevar y traer los paquetes de los viajeros. Estos jóvenes pagan 2.00 balboas diarios por el alquiler de las carretillas y sólo cobran propinas.
En el populoso barrio de El Chorrillo las personas aprovechan y sacaban sus piscinas al patio para bañarse en el familia; mientras los niños se dedicaban a la tradicional tiradera de huevos.
Otros seguían con sus ventas de pescados y cervezas.
Al visitar la terminal del transporte en Albrook, los usuarios continúan haciendo fila para esperar los buses que los conducirán hacia diversos sitios del interior del país.
Al atardecer en Vía Brasil el ambiente cambió un poco, "la mojadera" que debía comenzar alrededor de las diez de la mañana, inició a las dos de la tarde.
Las pocas personas que se ubicaban en el sector bailaban al ritmo de las populares melodías del momento.
Un carro cisterna arrojó el vital líquido sobre los alegres capitalinos que vestidos con camisetas, pantalones cortos, gorras, lentes y chancletas, pedían a gritos más agua.
La vigilancia se mantiene. Las unidades policiales observan junto con sus adorables mascotas, "los perros" que todo se mantenga en orden. Al igual lo hacen los equipos de ayuda como el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) y la Cruz Roja Panameña.
¿Qué pasa si una de estas personas sufre alguna lesión? Al realizar un recorrido por la sala de urgencias del Hospital Santo Tomás, Panamá América encontró alrededor de veinte personas que sentados por más de dos horas eperaban ser atendidos. Algunos presentaban fracturas, golpes; mientras que una señora embarazada indicó que sangraba, por lo que temía perder a su hijo. La falta de personal era evidente, en las ventanillas no se veían ni fantasmas y las unidades de seguridad escaseaban.