Leyendo una redacción de un diario de la localidad respecto a la situación de los menores en Panamá, tuve la oportunidad de hacer una tesis de grado en derecho laboral en Colombia relacionada con la Erradicación de Trabajo Infantil, en abril de 1999. La podemos comparar con nuestra situación, porque tenemos aspectos de cultura iguales en nuestra gente. El niño trabaja más por necesidad que por mendicidad, con el fin de contribuir a la manutención de la familia, generándose así una doble situación con el niño:
A)-No disfruta de su niñez
B)-Su relativa participación en la adquisición del nivel educativo.
Frente a este gran problema al cual ya nos acostumbramos sin darle la importancia que tiene, al permitir que el niño no disfrute de su niñez, tenemos que felicitar a Casa Esperanza, por sus estudios y su preocupación al iniciar seminarios y estadísticas sobre la problemática del trabajo del menor. Casa Esperanza tiene un gran impacto a escala social porque:
1-Tiene que ver con el desarrollo específicamente del niño.
2-Su papel y función dentro de la familia y la sociedad.
Es necesario hacer un pronunciamiento ante las autoridades competentes sobre la importancia de aplicar la normatividad nacional e internacional con respecto a la participación y situación del menor. Debemos contribuir a concientizar y estimular a la sociedad, hacia la reflexión sobre su importancia de que el niño viva su niñez y tenga como posibilidad la educación. Por tal razón debe existir un Plan de Acción que analice la situación infantil, determine la naturaleza y magnitud del problema, fortalezca las organizaciones existentes y cree mecanismos encargados de asesorar y plantear políticas que conduzcan a la solución del problema. Uno de los principales objetivos sería prevenir y presentar alternativas para mejorar la situación infantil y producir una sensibilización de la sociedad, adoptando programas con el Estado, para el desarrollo social y económico, siempre y cuando se estudie y se considere el cumplimiento de la edad mínima del trabajo de un menor que es de catorce (14) años, reglamentada por la Or anización Internacional del Trabajo (OIT).
Por lo tanto, es importante analizar el tema del trabajo infantil en Panamá y el comportamiento del Estado frente al menor trabajador, con el fin de elevar si existe, un verdadero interés frente a la realidad y a la voluntad de acción, con el fin de poner en práctica la normatividad existente, basándose también en las cifras presentadas por otros estudios y por las entidades gubernamentales encargadas del tema, con el objeto de mirar si dicha normatividad frente a los datos estadísticos presentan una correlación lógica en el tratamiento de la erradicación del trabajo del menor, teniendo en cuenta que el trabajo infantil es un fenómeno que se presenta en familias de escasos recursos y menos favorecidas.
La pobreza y el nivel educativo son aspectos en consecuencia importantes al tratar el tema de la pobreza y por ende el nivel educativo de dichas familias y de sus niños. La participación laboral de los niños y los jóvenes es una realidad bastante compleja aún desde el mismo concepto. Para la OIT, el "trabajo infantil", es toda actividad que implica la participación de los niños en la producción y comercialización familiar de los bienes no destinados a autoconsumo o en la prestación de servicios por los niños a personas naturales o jurídicas.
Al evaluar este concepto vemos que contiene las posibilidades de grandes riesgos que no determina el trabajo a hacer coberturase de todas las posibilidades, no determina la edad para la ejecución de dicho trabajo ni la zona geográfica en la cual se desarrolla. El concepto del trabajo infantil excluye a los menores entre las edades comprendidas entre 12 y 17 años, que ejercen una ocupación remunerada en producción de servicios. Para nuestro concepto el trabajo infantil es aquel realizado por menores de 12 años, y el realizado entre edades de 12 a 17 años, es de menores juveniles o adolescentes, estos últimos necesitan autorización del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral, para contratarse con empleadores.
El trabajo infantil en las zonas rurales está determinado por condiciones diferentes al trabajo infantil de las zonas urbanas. En el sector rural el niño campesino realiza la labor en la misma zona donde habita, en la mayoría de los casos, en su propio núcleo familiar y asume tareas indistintamente con los adultos y no necesariamente lo hace por un salario. Este se desarrolla en tareas que son compartidas por toda la familia y el menor se vincula al trabajo desde muy temprana edad y acompaña a sus padres o a un adulto en el trabajo diario.
En las comunidades indígenas el trabajo está ligado a la ayuda mutua y no solamente a la consecución de bienes naturales. Los niños se educan en un sentido de pertenencia a la tierra y no al contrario, es decir, no se educan para que la tierra les pertenezca. En este sentido el trabajo de niño no puede ser visto como una explotación. No existe el patrono para el niño indígena, como en muchos casos sí para el niño campesino. El trabajo es visto como una forma de aprendizajes por razones de roles socio-culturales.
En muchos de los casos estos trabajos se dan por la influencia de generación en generación, como ayuda a los oficios, de cuidar a sus hermanos, a respetar a los mayores y se cree que fortalece la unidad familiar. El niño campesino como el indígena no cumple un determinado horario. El objetivo fundamental de una política frente al trabajo infantil es establecer una "erradicación" progresiva, ya que reconocen que la abolición del trabajo infantil tomará mucho tiempo, dadas las causas profundas que lo sustentan, y creemos que este propósito es una utopía, puesto que no están dadas las condiciones socioeconómicas, y bien puede ser que esto ocurra pero igualmente es también casi imposible que suceda.
Ahora bien, eventualmente podría darse siempre y cuando se produzca un cambio estructural y económico en el ámbito mundial y nacional, ya que existen demasiados intereses individuales, que involucran la participación del menor y del adolescente en el trabajo. La sociedad en la mayoría de los casos está en función de dinero y de trabajo, lo cual conlleva a una mayor carga de insatisfacción de familias de medianos recursos y pobres.
El concepto que tiene la O.I.T. del niño es "toda persona de uno u otro sexo cuya edad es inferior a aquella en que cesa la obligación escolar o en caso a los quince años". No obstante se permite el trabajo de los menores de doce (12) y catorce (14) años, siempre y cuando sean ligeras las actividades de estos trabajos y que se ejerzan en condiciones apropiadas que no impidan el éxito de su escolaridad, que no coloquen en riesgo su desarrollo integral y como ser humano. Se piensa que a medida que el menor avanza en edad, es mayor su contribución y su aporte es una parte imprescindible del ingreso global de las familias.
La situación del menor infantil-adolescente en la participación agrícola es cada vez más general desde su contexto de pobreza y miseria, por las razones culturales en que nace, las cuales están obligados a desempeñar para satisfacer las necesidades básicas del hogar y porque según los padres, contribuye a su formación física y responsabilidad para que en el futuro puedan llevar sus vidas más satisfactoriamente.
Como primer punto, se deben "mejorar las condiciones de vida y trabajo de los jóvenes vinculados a una actividad que no implique alto riesgo, tales como:
-Mejoramiento de educación y salud.
-Disminución de la jornada laboral.
Para mí el trabajo no es el que aumenta la deserción escolar, el problema no es el trabajo. Cuando el niño participa en alguna actividad laboral, necesariamente no renuncia a su infancia, puesto que para el trabajo puede tomarse en determinados casos, como un juego, una manera de aprendizaje, que más adelante le servirán en su vida de adulto, además de ser un mecanismo de ayuda pedagógica que proporciona la sociedad, el empleo y el trabajo representa quizás un fenómeno alarmante para el niño, más que para el hombre adulto.
En segundo punto, "proponemos una solución efectiva de una educación primaria básica". El problema lo tiene es el maestro "docente" que no representa ninguna expectativa para el niño en las escuelas que carecen de aulas adecuadas y apropiadas, sin material didáctico para la enseñanza y en los casos rurales no tienen acceso a ella ya que el Estado no les ha podido cumplir las promesas, como proporcionarle una educación a todos los niños, como bien lo indica la Constitución Nacional.
Como tercer punto, "hacer uso de los mecanismos legales". Panamá posee una legislación que fija la edad mínima de admisión al empleo o al trabajo de los menores y confía en hacer cumplir las leyes por medio de las autoridades públicas quienes tienen las facultades para vigilar los locales de trabajo y para imponer sanciones al empleador.
Sin embargo, la protección legal puede estar escasa en el sector rural por razones de discrepancia en la edad mínima. Se necesitan leyes nacionales en materia de trabajo que sean compatibles con la realidad nacional. No digo con esto que no se prevé seguir los parámetros de lo convenido de edad mínima de la O.I.T.
Es también un impedimento de una política eficaz contra el trabajo infantil, la ausencia de medios para hacer que se cumplan los acuerdos de ley, pues es muy difícil hacer inspecciones en lugares de trabajo dispersos, como en los lugares de explotaciones agrícolas o las pequeñas empresas en hogares familiares. Los gastos para cubrir todo el sector estarían sumamente elevados: La solución estaría en hacer partícipes a la sociedad en la vigilancia y denuncia de las situaciones donde los menores estén en condiciones desfavorables. Es esencial proteger a los niños de formas abusivas del empleo. En la mayoría de los casos esta razón merece contar con el apoyo técnico y financiero del gobierno.
Como cuarto punto, los gobiernos, las industrias, los sindicatos y las ONG"s, deben trabajar conjuntamente en la ampliación de mecanismos que permitan la transición responsable de los niños trabajadores hacia el sistema educativo y la capacitación en actividades que contribuyan al bienestar y su desarrollo. La erradicación del trabajo infantil "Un Compromiso Global" no vincula de manera directa a personas menores de 18 años y vigila que las personas que contratan, como proveedores, clientes, distribuidores, agentes y sub contratistas, no tengan vínculos con personas menores de dieciocho (18) años, por lo cual parece que tienden a coartar los derechos del niño mayor de (12) años, que establece el Código de Trabajo.
No existe duda de que cada vez el sector industrial del país, está reduciendo la mano de obra trabajadora. "Asegurarse que cuando se contrate sea de carácter solidario y corporativo, donde estén incluidos los grupos familiares, si es posible como en otros países, en que hagan parte los menores de dieciocho (18) años", y que en estos trabajos no se vean afectados los trabajos de los menores y establecer formas que permitan acceder al estudio y la al recreación.
Como quinto y último punto, "las naciones industrializadas deberán propiciar la adopción de enfoques integrales en la lucha contra el trabajo infantil para incrementar las necesidades de universalización de educación básica".
Necesitamos desarrollar una política para restablecer los mecanismos laborales y aprobar los convenios que falten y que sean beneficiosos para nuestra niñez; para buscar el apoyo como punto de partida de los países desarrollados, que se está dando en otros países.
Me duele tanto ver los últimos casos de niños víctimas de las personas que sin sentimientos y con toda crueldad se han ensañado contra esas indefensas criaturas; un país que antes no conocía de esta violencia, estamos pareciéndonos cada vez más a la vieja madre patria Colombia, que con el dolor de los colombianos buenos, ven cada día el sufrimiento de la violencia desmedida. Volvamos a la cordura con la conciencia y con el corazón.