Panamá se ha convertido en un "corredor abierto" para el trasiego de armas de guerra y los puestos fronterizos son insuficientes para detectar y taponar las trochas y veredas por donde pasan desde fusiles de asalto AK-47 hasta explosivos sofisticados como el C-4.
El director de la Policía Técnica Judicial (PTJ), Emilio De León, reveló que esa entidad posee un informe con un mapa que tiene más de 200 puntos en la frontera con Costa Rica por donde pueden pasar armas y drogas con facilidad.
De León aseguró que se trabaja coordinadamente con los demás estamentos de seguridad para mantener una estrecha vigilancia en estos puntos, pero reconoció que el personal es insuficiente y no hay el equipo para monitorear con eficiencia la frontera.
Añadió que las investigaciones indican que el trasiego de armas es uno de los negocios más lucrativos, ya que en la actualidad se utiliza la técnica de intercambiar el material bélico por droga, lo que se convierte en un doble delito.
Fuentes del Consejo Nacional de Seguridad señalaron que existe un estado de alerta en todos los estamentos de seguridad ante el posible recrudecimiento del trasiego de armas con destino a Colombia, ya que se tiene informes de inteligencia sobre un rearme de los grupos guerrilleros y paramilitares colombianos por la próxima ejecución del Plan Colombia.
Entre las rutas más reconocidas para el tráfico de armas se ubican la población fronteriza de Guabito y Bastimento en la provincia de Bocas del Toro; Río Sereno, Paso Canoas, Piedras Gordas y Las Delicias en Chiriquí.
En Colón se mencionan los puertos de Coco Solo, Cristóbal y la población Viento Frío; en Darién, la comunidad de Puerto Obaldía y el Río Jaqué. También se ha informado que algunos alijos de armas presumiblemente han salido del Muelle Fiscal hacia Darién.
Por su parte, en el sector Pacífico se menciona que algunos embarques son movidos por los poblados de Chame, San Carlos, Juan Díaz y Coronado. Se presume que los traficantes de armas usan las mismas rutas utilizadas por los narcotraficantes, ya que las consideran más seguras.
Trascendió que algunos grupos insurgentes contratan células de los carteles de la droga dedicados a la movilización de grandes cantidades de cocaína, por ser conocedores de las rutas y los contactos para evadir la acción de las autoridades.
En los meses de junio, agosto y septiembre, la Policía decomisó importantes cargamentos de armas, en su mayoría fusiles AK-47, lanzacohetes RPG-7, granadas, ametralladoras PKM, explosivos como C-4 y TNT (trinitrotolueno).
La embarcación "Cherokee Arrow" fue detenida en el puerto de Coco Solo, Colón, con 30 fusiles AK-47, 14 M-16, tres PMK y municiones trazadoras, por este caso se detuvo a ocho personas. El pasado mes de agosto en el sector de la Siesta, Tocumen se confiscaron 10 Ak-47, pistolas nueve milímetros y 156 paquetes de cocaína.
El pasado año en la comunidad de Nuevo San Diego, Pacora, se desmanteló una banda de nueve personas a quienes se les incautó un cargamento de AK-47, RPG-7 y ametralladoras M.14. Estas armas iban con destino a Puerto Obaldia.
En 1998 la Unidad Antiterrorismo de Santa Fe de Bogotá solicitó a las autoridades judiciales panameñas, mediante un exhorto, investigar una supuesta red de traficantes de armas colombianas, con supuestas operaciones en Panamá y nexos con casas comerciales ubicadas en este país.
De acuerdo con el exhorto, se solicitaba la ubicación de un grupo de 28 personas presuntamente vinculadas al tráfico de armas con destino a los movimientos guerrilleros colombianos y que estarían operando entre Colombia y Panamá.