El canciller de la República, José Miguel Alemán, aseguró ayer que el tráfico de 3,000 fusiles AK-47 desviados a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), es un acto de "corrupción" y un "entuerto" de la Policía nicaragüense, que debe ser esclarecido por ellos.
Mientras que anoche la Cancillería de la República emitió un comunicado en el que informa que los presidentes de Panamá, Mireya Moscoso y de Nicaragua, Enrique Bolaños, se reunirán el 7 de mayo en Costa Rica para tratar el tema de las armas, durante la toma de posesión del mandatario tico, Abel Pacheco.
Destaca que la reunión se realizará por iniciativa de la presidenta Moscoso y que en la misma el Gobierno panameño le comunicará al de Nicaragua su disposición de colaborar en el esclarecimiento del tráfico de armas hacia Colombia.
Por su parte, el canciller Alemán detalló que las "armas estaban bajo custodia de la Policía nicaragüense, fueron sacadas de los depósitos de la Policía de Nicaragua e incluso embarcadas en un puerto de ese país y luego entregadas en Colombia".
"Los nicaragüenses deben resolver sus problemas internos sin involucrar a otros países ni a nosotros, debido a que fueron situaciones no producidas dentro del territorio panameña y ello no nos compete directamente", indicó.
Paralelamente, se informó que la empresa Trafalgar Maritime Inc, propietaria de la embarcación Otterloo, en donde fueron embarcadas las armas, anunció su cese de operaciones y el cierre de sus oficinas, ubicadas en vía Argentina, a raíz del escándalo de las armas.
El agente residente de Trafalgar Maritime Inc., Gustavo Padilla, reveló que el propietario de la empresa, el mexicano Miguel Onattop, le comunicó el cierre de la empresa, luego que la compañía Intercaribe Zona Libre la secuestrara por incumplir un pacto para la venta del Otterloo.