Atrapar a las aves para convertirlas en mascotas con el solo fin de enjaularlas para apreciar sus vistosos plumajes o para ser traficadas ilegalmente se ha convertido en toda una amenaza.
En Panamá, las guacamayas, loros, pericos, rapaces y las que el hombre caza para su ingesta, son las que encabezan la lista de aves amenazadas.
En el “mercado negro”, las guacamayas, a las que sólo podemos hallar en su hábitat natural en Darién y en la Isla Coiba, son vendidas a precios altos, y esta actividad ilegal, a pesar de que es sancionada por las leyes nacionales, no ha podido ser contrarrestada.
Así lo afirmó Karla Aparicio, asesora científica del Patronato Amigos del Águila Harpía, quien explicó que las aves rapaces (águilas) también son víctimas de esta práctica.
Ayer, el Parque Natural Summit realizó el Festival de las Aves 2009. Y fue a través de actividades didácticas y recreativas que se dio a conocer la importancia de estas aves, que también se ven amenazadas por la tala de bosques.