Tres muertos y unos 60 heridos dejó ayer el choque de un avión de turismo contra la Torre Pirelli de Milán, la capital económica de Italia, levantando por momentos sospechas de un posible atentado como los ocurridos el 11 de septiembre en Estados Unidos.
Según el ministro del Interior italiano, Claudio Scajola, se trató "probablemente de un accidente". El gobierno convocó a la unidad de crisis para evaluar la situación, mientras fue activado "por precaución" el dispositivo de defensa aérea en toda la península.
El avión de turismo, un Commander, matriculado en Suiza, se estrelló a las 15H45 GMT entre los pisos 25 y 26 de la Torre Pirelli, de 30 pisos de altura, construida en los años cincuenta y en donde se encuentran las oficinas de la región Lombarda.
Según fuentes de los aeropuertos suizos, el avión había despegado del aeródromo de Locarno-Magadino. El avión estaba en dificultades y el piloto envió un mensaje pidiendo socorro a la torre de control del aeropuerto de Milán-Linate. El piloto, Mino Fasullo, suizo de origen italiano, de unos 60 años de edad, figura entre los muertos.
El impacto contra la torre era visible desde lejos. Los bomberos excluyeron el posible derrumbe del rascacie-los y según empleados de la región los últimos pisos estaban desocupados porque estaban siendo sometidos a obras de renovación. Numerosas fuerzas de policía y bomberos se precipitaron al lugar de los hechos, mientras ambulancias y personal médico evacuaron de la torre al personal que estaba trabajando, unas 300 personas, según precisó Nicola Sanese, director general de la Región Lombarda.
"Escuchamos un ruido terrible, el rascacielos temblaba, nos salimos todos a las escaleras para huir", contó un empleado, que asegura haber oído a varias personas gritar desde un ascensor. La Bolsa de Milan suspendió sus transacciones nocturnas, mientras las autoridades locales pidieron a la población mantener la calma y evitar el uso de los teléfonos celulares, que quedaron prácticamente aislados.
El presidente estadounidense, George W. Bush, fue informado del hecho ocurrido en Milan. El jefe de gobierno italiano, Silvio Berlusconi, que acababa de regresar de Rumania y Bulgaria, se trasladó inmediatamente a la sede del gobierno en Roma para seguir el desarrollo de los hechos.