En pleno corazón de la ciudad capital todavía existen viejos caserones que constituyen verdaderas trampas de muerte. Aguas servidas , alimañas y la falta de los más elementales servicios básicos son los constantes compañeros de las personas que habitan estos inmuebles. Este pequeño desconoce el peligro que enfrenta en esta vivienda que se cae a pedazos y que constituye su hogar.Foto: Erick Barrios