Nación

Tránsito extiende plazo para uso de cintas reflexivas


La Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) anunció que extendió hasta el 1 de julio próximo el término para que los automóviles comerciales, de carga y de pasajeros luzcan en los costados y en sus defensas la cinta reflexiva que ordenó el Gobierno Nacional a través de la Ley 47 de 2001.
De acuerdo a un comunicado oficial de la ATTT, en vista de las grandes inquietudes que han surgido entre los conductores por el uso obligatorio de las cintas reflexivas a partir del 15 de mayo, se tomó la decisión de extender el plazo hasta el 1 de julio.
La medida busca dar a los propietarios de buses del transporte público (taxis y buses), transporte privado, y de carga en general, la oportunidad que cuenten con el tiempo necesario para atender las normas de estándares de seguridad.
Pablo Quintero Luna, director de la ATTT, urgió a los conductores a colocar estas cintas porque constituyen una medida de prevención de accidentes, pues en horas de la noche, en caso que los vehículos no tengan encendidas sus luces, las cintas ayudan a los automovilistas que se acercan a divisarlos sin mayor dificultad.
El director de la ATTT recordó que se han dado accidentes de conductores que impactaron a autos estacionados a un lado de la carretera y que no portaban los cintas reflexivas.
La ATTT señaló que el propósito de legislar sobre los estándares de seguridad y visibilidad para los vehículos de carga (equipo pesado), transporte colectivo y selectivo es el de contribuir a disminuir los accidentes en el que están involucrados diariamente los vehículos antes mencionado.
De acuerdo con las estadísticas el 50% de las muertes por accidentes de tránsito se producen en horas de la noche cuando circulan vehículos con poca visibilidad, razón por la cual la cinta reflexiva contribuirá a disminuir este tipo de accidentes.
Por otro lado, la ATTT informó que desde ayer, las unidades de la Dirección de Operaciones del Tránsito de la Policía Nacional, han procedido a realizar un operativo de decomiso de placas para evitar que los buses y taxis circulen con placas vencidas.
Como resultado de este operativo las unidades de Operaciones del Tránsito de la Policía Nacional retiraron 60 placas vencidas entre vehículos del transporte colectivo y selectivo.
La directora administrativa del Patronato de Nutrición señaló que lo principal para establecer una granja es la obtención de tierras, y que usualmente se utilizan tres a cinco hectáreas para desarrollar el proyecto.
Recordó que "entre 1995 y 1996 las granjas eran establecidas en terrenos prestados por algunos lugareños, pero cuando el área ya no era un rastrojo, sino que ya tenía un sistema de riego instalado, un estanque de peces y una diagramación de producción según rubros, el dueño alegremente nos ha dicho: muchas gracias por trabajar conmigo, pero el terreno es mío y quiero que se vayan".
En diversas ocasiones ocurrió esto, aunque había de por medio un acuerdo firmado, en el cual el dueño del terreno se comprometía a prestarlo durante un tiempo determinado, y a no exigir prebendas adicionales. Aún así, los propietarios expulsaban a los miembros del Patronato de sus tierras y se quedaban con el proyecto, relató.
A raíz de esa experiencia, el Patronato decidió que compraría la tierra donde se instalarían las granjas. Pero, antes de adquirir la tierra, se inicia un programa de capacitación.
Aunque lo primero es conseguir los terrenos, el problema más serio es lograr que la gente tenga disposición para trabajar en una granja. Hay comunidades donde la gente prefiere que les regalen la comida, en lugar de trabajar.
Por esto lo primero que se hace es capacitar, y a veces en esta etapa es cuando nos percatamos de que las personas no tienen interés. Cuando es así, sencillamente no se inicia, manifestó Gallegos. Esto ha pasado en lugares donde hay tierras, agua y todo, pero no hay ganas de trabajar, sostuvo. No obstante, la mayoría de las comunidades asimila el proyecto, asume el compromiso y pone su esfuerzo para que la producción sea máxima.
Asimismo, explicó que durante los dos primeros años del desarrollo de la granja, el Patronato de Nutrición otorga asesoría técnica una vez por semana. Al tercer o cuarto año la asistencia es una vez al mes. Se trata de orientación en técnicas de producción, manejo de fondos y mercadeo para vender los excedentes.
Hasta mayo de 2002
Bocas del Toro

6

3

9

0

20

Coclé

22

3

25

29

61

Colón

18

4

22

4

25

Chiriquí

21

13

34

4

60

Herrera

8

2

10

13

10

Kuna Yala

0

5

5

0

5

Los Santos

2

0

2

4

4

Panamá

28

0

28

2

46

Veraguas

47

13

60

4

110

Total

152

43

195

60

341


(*)Cantidad de granjas proyectadas al final de 2002.
Para iniciar los trabajos en una granja se necesita la participación de 12 a 15 familias, con un promedio de seis miembros. No obstante, en las áreas indígenas pueden ser hasta ocho personas por familia.
Entre los pobladores se elige una junta directiva, con su respectivo presidente. Se hace énfasis en adiestramiento para trabajar en grupo, porque nuestro campesino es muy dado a trabajar de forma individual y familiar. Una vez capacitada y con asistencia permanente, la gente tiene que trabajar la tierra, cuidar el proyecto y mantener una producción sostenible en la granja.
Ellos tienen un manual de granjas y siguen un cronograma de actividades mensuales, que prepara el Patronato. Además tienen que administrar una cuenta de ahorros, donde mantienen los fondos, producto de la venta de los excedentes. "Se les acompaña en las decisiones que toman en lo referente a tipos de siembra y se les asesora para que sean más eficientes en su producción. También se les da asistencia para la organización y se les ayuda a llevar sus libros", expresó.
A cada familia le corresponde cuidar a los animales dos veces a la semana, lo cual incluye su alimentación. "La gente trabaja sola, si no tienes esa disposición, no sirve el proyecto", apuntó Gallegos.
El proyecto de las granjas cambia un poco cuando se trata de áreas indígenas, pues estos son grupos que les cuesta más asimilar los cambios, expresó Gallegos. En los lugares indígenas el patronato no compra los terrenos para la granja, porque allí las tierras le pertenecen a la comarca, y las autoridades son las que asignan las tierras a las personas, quienes no la pueden vender.
Por esa razón -explicó Gallegos- lo que se hace es un acuerdo con la comarca para que le permitan a una persona de la comunidad poner su propiedad a disposición de la granja durante 10 años.


fecha edicion
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89188
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América