El diagnóstico realizado en el Plan de Desarrollo Urbano que el Ministerio de Vivienda encargó en 1995 a un consorcio internacional, planteaba lapidariamente la gravedad de una situación que el país no ha logrado resolver y que día a día se acerca más al colapso.
En aquel momento, la recomendación fue clara y categórica: se debe organizar de manera urgente el transporte urbano y comenzar a tomar otras medidas a largo plazo en el reordenamiento urbanístico de la ciudad "para poder evitar que el país sufra una situación social, ambiental y económica insostenibles".
Nada de esto se hizo hasta el momento y las calles de Panamá ya comienzan a dar muestras de saturación.
Para John Bennett, de APEDE, los tranques han frenado el desarrollo estructural de Panamá a niveles impredecibles. "La comunicación y el transporte constituyen un elemento vital en lo que hoy conocemos como civilización. Sin un buen transporte retrocedemos en la escala de nuestro desarrollo o civilidad".
"¿Cómo calcula usted lo que habríamos logrado en desarrollo de haber tenido por muchos años un buen sistema de tránsito y de transporte? Esto forma parte de lo que conocemos como oportunidades perdidas y tiene un valor incalculable", señaló Bennett.
El Plan de Desarrollo Urbano que "duerme la siesta" en el MIVI estableció que de no adoptarse medidas gubernamentales dirigidas a reorientar el patrón actual de crecimiento de las áreas metropolitanas, el país deberá afrontar en poco tiempo una situación insostenible. De acuerdo con los estudios, Panamá Este contiene aproximadamente el 82% de los empleos y el 74% de la población de la ciudad, lo que es una muestra del crecimiento desorganizado que ha llevado a la situación actual.
Todos estos problemas generados por las tendencias de desarrollo no planificadas afectan negativamente la calidad de vida de la población.
Para Bennett, es indispensable establecer nuevos criterios de diseño urbano. "Se deberán hacer importantes modificaciones estructurales en el diseño urbano, tales como la compra de casas y edificios para derribarlos y dar sitio para la ampliación de calles, como también para mejorar y ampliar las aceras o hacer parques y ciclovías", estimó. A la hora de buscar las causas de una situación tan descontrolada, los especialistas le apuntan directamente a dos factores: el desorden urbanístico y un pésimo transporte público.
Para el arquitecto y urbanista Alvaro Uribe, el factor determinante para minimizar los tranques vehiculares es mejorar el transporte público. Si contáramos con un sistema moderno que realmente sea una alternativa para la población y se convierta en un método más viable que usar su auto, se bajaría considerablemente la cantidad de tranques.
"Lo primero que hay que hacer es mejorar este servicio y no se trata de algo imposible. Un claro ejemplo que demuestra que sí se puede hacer es lo que lograron en Bogotá, Colombia, donde el caos era peor que en Panamá, pero se estudiaron las posibilidades y se aplicaron los correctivos y ahora el tráfico en esta ciudad es mucho más fluido. Todavía estamos a tiempo de solucionar la situación actual y debemos hacerlo cuanto antes", señaló.
El plan de Desarrollo Urbano, realizado en 1995, determinó que de la totalidad de personas que se movilizan a diario, alrededor del 50% utiliza el transporte público y el otro 50% se moviliza en automóviles. Estos porcentajes hablan claramente del problema, ya que según los especialistas que formularon el informe para el Ministerio de Vivienda, lo ideal sería lograr una proporción de 75% a 25%, es decir, que mucha más gente utilice los buses.
Para John Bennett, esto es prácticamente imposible con el funcionamiento actual del transporte en Panamá "que está diseñado para el desorden y en ese sentido funciona de maravillas".
"Panamá puede contar con un moderno sistema de transporte en menos de dos años y lograrlo no es cuestión de dinero sino de dejar atrás los vicios del pasado, como los de poner intereses de grupos por encima de los nacionales", recalcó. Seis de la tarde en Panamá. Las principales calles de la ciudad están completamente saturadas y los tranques son una constante.
El Panamá América midió la cantidad de autos que se apiñan en las principales vías en un día de quincena y determinó que en dos horas de las consideradas "pico", la cantidad de vehículos ronda los 20 mil.
La observación se realizó entre las 4:30 y las 6:30 en Tumba Muerto, Vía España, Transístmica y Calle 50. La fila de autos superaba el kilómetro y la distancia entre uno y otro era escasa. Los semáforos sólo alcanzaban a dejar pasar a unos 100 vehículos por vez y el resto se amontonaba en medio de interminables bocinazos.
El "juega vivo" habitual aumentaba la tensión cuando algunos conductores desaprensivos cruzaban sus carros en las intersecciones de las calles, evitando el paso de los que tenían la luz verde.
La mala sincronización de los semáforos mostraba todas sus limitaciones y convertía estos sectores "clave" de la ciudad en una jungla donde sólo sobrevivían los más fuertes o los más astutos.
La ínfima presencia policial se volvía insuficiente, dejando la impresión del absurdo de querer tapar el cielo con un dedo.
Los conductores avanzaban medio minuto y esperaban inmóviles hasta un minuto y medio. El nerviosismo jugaba en su contra y muy pronto se cobró su primera víctima. Una señora se molestó con un taxista que recogió un pasajero delante suyo y colocó la reversa, golpeando fuerte contra el carro que marchaba detrás.
De acuerdo con una serie de cálculos hechos por la firma Platinum -Aixa Consulting, en el país se pierden más de $400 millones anualmente. Esto se distribuye entre gasolina consumida, peajes de autopistas y corredores, pero lo que agrava la situación es lo que los panameños dejan de producir durante este tiempo.
APEDE calculó que el mal tránsito cuesta unos 2,000 millones al año. Incorpora el tiempo humano perdido; costos de combustible, entre otros gastos. El médico cirujano Edgardo Galarraga explica que permanecer en un tranque por más de una hora puede generar estrés, el cual va a producir dolores de cabeza, mareos, hipoglicemia, afecciones circulatorios de los miembros inferiores (piernas). También trae trastornos de irritabilidad, cambios en el carácter, sudoración e incluso aumento de la presión arterial. Además se pueden producir lesiones de la columna vertebral por estar mucho tiempo sentados, repercutiendo más que todo en la facción lumbosacra. Las personas que sufren de hemorroides pueden desencadenar los síntomas de esta enfermedad. Para relajarse propone escuchar música y ganizar la agenda.