Nación

Transmilenio, ¿una respuesta a la anarquía?


Es hora pico, las 6:00 p.m., salida de cientos de panameños de sus puestos de trabajo, así como la de estudiantes de su jornada vespertina. Luego de un agotador día, la idea de llegar al sagrado recinto del hogar es el sueño inmediato, pero la odisea recién comienza.
La travesía del regreso resulta aún más agotadora que las ocho horas de labor y los nervios y el estrés pueden llegar a los más altos niveles soportables por un ser humano.
Las insoportables regatas de los palancas empeñados en emular con sus buses a la Ferrari de Schumacher; el ruido excesivo de las troneras; los equipos de sonido cuyos decibeles ponen a punto de reventar cualquier cerebro; las frenadas y aceleradas de los conductores y las mil y una infracciones de tránsito hacen que algunos retornos a casa, sean la peor experiencia del día.
A esto se someten a diario los panameños y panameñas que utilizan el transporte público, una situación a la que se le ha buscado reiteradamente solución con legislaciones, pero que parecen nunca acabar.
Para unos, el gobierno actual no tuvo la voluntad para resolver el problema, un problema al que en estos momentos se le suma el alza del combustible y que tiene a la Cámara Nacional del Transporte (CANATRA) en un paro de labores.
No obstante, todavía hay quienes tienen la esperanza de que se resuelva y miran con optimismo la futura gestión de Martín Torrijos, quien en la pasada contienda electoral presentó como una de sus propuestas para la modernización del transporte de pasajeros, la creación de un sistema llamado Transmilenio, parecido al que funciona en la ciudad de Bogotá, Colombia.
Resulta que a finales de la década del 90 la situación del transporte en Bogotá se hizo insostenible. Una organización casi anárquica en el que la movilización se hacía por buses y en donde no existía una planificación central.
Algo similar está sucediendo en Panamá y el usuario es el que está llevando la peor parte.
Dentro de su plan de gobierno, el presidente electo, Martín Torrijos, indicó que sólo en la ciudad de Panamá se realizan diariamente alrededor de 2 millones de viajes en vehículos (taxis, automóviles, buses o microbuses), los cuales representan para los usuarios un costo directo superior a los B/. 500 millones anuales y una inversión vial de B/. 700 millones.
Plantea poner en funcionamiento dos líneas de transporte masivo: una de San Isidro hasta la Plaza 5 de Mayo y la otra de Pedregal a la Plaza 5 de Mayo. Este sistema utilizaría carriles exclusivos y buses de alta capacidad, que harían parada a cada 500 metros y estaciones de transbordo para las rutas abastecedoras. Los conductores no tendrán que pelear por los pasajeros, dado que tendrán un sueldo fijo por ocho horas diarias laboradas, gracias a que los usuarios pagarán su pasaje en las estaciones y no dentro de los buses. Estimó que la modernización tendrá un costo aproximado de B/. 220 millones.
Para el alcalde del distrito de Panamá, Juan Carlos Navarro, la propuesta del sistema de transporte Transmilenio sería una solución a mediano plazo del problema del transporte de pasajeros, en calidad, eficiencia, seguridad y confortabilidad.
Es necesario que se estudie desde ahora esta posibilidad, escuchando los punto de vista de transportistas, usuarios, conductores, el sector privado, las autoridades nacionales y la Alcaldía de Panamá.
Como primera autoridad del distrito capital, Navarro dijo que promoverá la instalación de este sistema de transporte de buses.
Manifestó que como en todas las ciudades del mundo espera que el sistema de transporte masivo lo maneje la Alcaldía y que sea vigilado por un ente regulador a cargo del Gobierno central.
Dijo que con esto se reducirá el tiempo de llegada de las personas a sus respectivos trabajos y viceversa, así como a disminuir la contaminación de la ciudad.
Para el empresario y presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), John Bennett, el asunto no se trata de la implementación de una marca en particular, sino de un sistema "Bus Rapid Transit" (tránsito rápido usando buses).
"Lo que tiene que licitar la Ciudad de Panamá no es una marca sino un sistema y que las distintas empresas en el ámbito mundial participen de esa licitación" puntualizó.
Según explicó, en el caso del Transmilenio, este es, precisamente, un sistema de transporte rápido por medio de buses que la empresa brasileña Consorcio Centenario le instaló a Bogotá. Igualmente existen muchas empresas que compiten en este tipo de sistema de transporte.
Agregó que no se puede hablar de rutas, porque ello depende de los estudios que determinen cuáles serán las más factibles y en qué modalidad y tiempo podría ser colocada cada una de ellas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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