No es por nada que los gobiernos latinoamericanos están prestando más y más atención al grupo cívico Transparencia Internacional (TI) que hace menos de una década lanzó una cruzada contra prácticas sospechosas entre gobiernos y las empresas comerciales.
En Estados Unidos, ejecutivos de famosas empresas como ENRON, los contadores Arthur Andersen y Tyco International, están siendo acusados de estafa y desfalco por el gobierno y por sus inversores.
En Latinoamérica no sólo se han denunciado irregularidades bancarias como el contubernio entre el Citibank de México y miembros de la familia del expresidente Carlos Salinas de Gortari, sino que la región enfrenta graves problemas estructurales con el desempleo, la corrupción y la crisis económica.
Aunque estos ingredientes hacen resaltar la situación en Argentina, no es un fenómeno local, sino más bien iberoamericano. En una encuesta realizada en 14 países de América Latina, más España y Portugal, el desempleo se ubicó como el problema más inquietante para los entrevistados .
El trabajo fue diseñado por el Consorcio Iberoamericano de Empresas de Investigación de Mercado y Asesoramiento (CIMA), un organismo integrado por Gallup Argentina, entre abril y mayo del presente año.
En Argentina fueron consultadas 1256 personas. En el ranking de preocupaciones, el desempleo fue el más nombrado (por el 43 por ciento de los encuestados). El 24 por ciento de los entrevistados dijo que la situación económica es lo que más le inquieta, mientras que la corrupción quedó en tercer lugar, con un 22 por ciento de menciones. Esta última cifra es algo superior al promedio para toda Iberoamérica, que es del 20 por ciento.
Al analizar los datos, según los niveles de ingresos, Gallup Argentina estableció que la preocupación por la corrupción disminuye en la medida en que baja el poder adquisitivo, mientras que el desempleo sigue el camino inverso.
El 46 por ciento de los encuestados de clase baja y media baja ubicó la falta de trabajo como su principal problema, cifra que cae al 39 por ciento en los sectores medios y al 31 en las clases alta y media alta.
Cuando se trata de la corrupción, el 35 por ciento de los grupos de mayor poder adquisitivo la sitúa en el tope del ranking, en menor medida lo hacen los sectores medios (26 por ciento) y en el caso de los que están más urgidos por la situación económica el porcentaje cae hasta el 19 por ciento. Existen también diferencias según el lugar de residencia de los entrevistados.
El mayor porcentaje de quienes mencionaron el desempleo vive en el gran Buenos Aires, mientras que los que afirmaron estar preocupados por la corrupción se concentran en mayor medida en la Capital Federal. Los números de la Argentina no se alejan mucho del promedio que estableció el trabajo para toda América Latina.
El resultado general muestra que el desempleo (34%), la corrupción (20), la economía (16) y, en menor medida, la seguridad (13), encabezan, por gran margen, el ranking. Esas preocupaciones desplazan en la región a otras, como la educación (5%), la salud (4%), la relación con los países vecinos (3%), la violencia (2 %) y las relaciones internacionales (1 por ciento).