LA historia de los árboles centenarios que fueron derribados para dar paso al ensanche del tramo carretero Arraiján - La Chorrera, no ha terminado.
Panamá América dio a conocer recientemente el sentir "agridulce" de los moradores que veían concretados sus sueños de desarrollo y que al mismo tiempo, le decían adiós a los árboles con los que algunos de ellos, compartieron su infancia.
Lo que vino después, a raíz del reportaje, fue la queja de una ciudadana residente en un sector vecino a los trabajos de ampliación.
Funcionarios del departamento de Manejo de Cuenca Hidrográfica de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) iniciaron una inspección por varios puntos para comprobar la legalidad de la tala.
Había ocurrido lo que varios lugareños temían. Personal de la Corporación M&S había cortado sin autorización, 11 árboles a mano izquierda de la carretera en construcción, a la altura de una empresa de materiales de construcción y 24 más, en El Palmar, en un sitio adyacente al puente sobre el río Caimito.
Luis Vega, director regional de ANAM, explicó que se comprobó que M&S, encargada del ensanche, ha incumplido, hasta el momento, la autorización de tala y poda dada mediante la aprobación del estudio de impacto ambiental en la categoría 2.
Esos 35 árboles derribados no estaban incluidos en el permiso de tala, por lo que se procedió a elaborar un informe y posteriormente se tomarán medidas administrativas.
El encargado de los trabajos por parte de Corporación M&S, Hernán Vargas, también respondió.
"No se han cortado los árboles sin permiso, lo que hay es una mala interpretación de hasta dónde había que tumbar árboles. Se pensó que si el ensanche venía de lado derecho no había que tumbar árboles del lado izquierdo", aclaró.
Vargas alegó que no se hizo de esa forma el Ministerio de Obras Públicas (MOP), en su propuesta, incluye ampliar el hombro de lado opuesto al ensanche, por lo que si se amplía el lado izquierdo, se debe hacer lo mismo en el derecho y eso ronda los 2.5 metros.
Dijo que esos árboles están incluidos en el estudio de impacto ambiental, pero no en el conteo de la ANAM, pues la entidad tomó en cuenta los que estaban en el ensanche, sin pensar que cuando se cambia el tendido eléctrico, si hay un árbol que choca, hay que quitarlo del paso.
El administrador regional de la ANAM en Panamá Oeste, Luis Vega alegó que la inspección para contabilizar los árboles a talar se hace en conjunto, un miembro de la entidad y la empresa constructora.
En este caso, cuando se hizo la inspección, se había determinado los árboles que se cortarían y éstos estaban marcados, por lo que "esos eran los que se debían derribar", añadió Vega.
"Si había un aspecto técnico, ¿por qué razón se debía cortar los árboles?.. y si era necesario mover el tendido eléctrico, la empresa debió acercarse a la institución y solicitar el respectivo permiso", agregó el funcionario.
"La interpretación está clara, nosotros no fuimos a decir qué árboles se cortarían", precisó.
Tras la pista de una ilegalidad
En varios puntos a lo largo del ensanche Arraiján - La Chorrera se talaron árboles sin autorización, según un informe.